Diario Vasco

San Sebastián, 14 ene (EFE).- Alrededor de doscientas personas han participado hoy en el homenaje a José Luis Álvarez Emparantza, Txillardegi, celebrado en el barrio de el Antiguo de San Sebastián cuando se cumple el sexto aniversario de su muerte, y han reclamado "el reconocimiento institucional que merece".

Organizado por la asociación "Txillardegi Udal Liburutegia" que pide que la Biblioteca Municipal de San Sebastián lleve el nombre de Txillardegi, el acto ha consistido en la inauguración de un mural dedicado a la figura del lingüista, que fue uno de os fundadores de ETA, colocado en la plaza Gascuña de la capital guipuzcoana.

El homenaje ha contado con la participación del saxofonista Paul Torres y dantzaris que han bailado un aurresku ante el mural que representa una imagen de Txillardegi acompañada de la frase "Euskara da euskaldunon aberria" (El euskera es la patria de los vascos) colocado en la plaza donde se erigía la casa en la que nació el homenajeado.

Entre los participantes han estado el exdiputado general de Gipuzkoa por Bildu, Martin Garitano, y el hijo de Txillardegi y dirigente de Sortu, Joseba Álvarez, entre otros.

La asociación Txillardegi Udal Liburutegia ha señalado que "se trata de un pequeño paso para hacer un lugar" a este intelectual considerado uno de los impulsores de la unificación del euskera en los años 60 y han indicado que la plaza "debería llevar su nombre".

Han reclamado "el reconocimiento institucional que merece" y han considerado que para ello es "muy indicado este año, cuando se cumplen 50 años de la construcción del euskera batua".

En el acto ha tomado la palabra el miembro de Euskaltzaindia y Premio Abadia 2017 de la Diputación de Gipuzkoa Ibon Sarasola, uno de los participantes en el denominado Congreso de Arantzazu de 1968 en el que se establecieron las bases para el euskera batua.

Sarasola ha destacado que sin la contribución de Txillardegi en la reunión organizada por Eusko Ikaskuntza en Bayona en 1964, de la que fue "su alma", no se hubiera podido llevar a cabo el proyecto de una lengua estándar.

El escritor Joxe Manuel Odriozola ha indicado que el "sueño de Txillardegi era una lengua nacional" y ha criticado la política lingüística actual que se desarrolla en una "comunidad vascoparlante minorizada y subordinada a una comunidad castellano parlamente hegemónica".