Diario Vasco

San Sebastián, 19 jun (EFE).- El psicólogo que trata al acusado de matar a su hijo de una cuchillada en 2011 en San Sebastián ha atribuido hoy a un "trastorno de despersonalización" la conducta que, tras la muerte del niño, llevó a su paciente a no pedir auxilio y a desaparecer siete días antes de entregarse a la Ertzaintza.

Este profesional, que proporciona terapia psicológica al procesado desde hace algo más de tres años, ha declarado hoy en la undécima sesión del juicio con jurado que se sigue contra este hombre, para el que la Fiscalía solicita 18 años de prisión por un delito de asesinato, petición que la acusación particular, que ejerce la madre del niño, eleva hasta los 20 años.

La defensa, por su parte, demanda la libre absolución al considerar que el niño, Julen S.L., de 13 años, habría fallecido al clavarse él mismo accidentalmente en el pecho un cuchillo mientras intentaba abrir una hucha con forma de casco.

El psicólogo, que ha comparecido hoy en calidad de testigo-perito, ha respaldado la tesis de la defensa al explicar que su convicción, después del tiempo en el que ha tratado al procesado, es que, como él le ha referido en distintas ocasiones, "desgraciadamente encontró a su hijo" en una habitación del domicilio familiar con un cuchillo clavado en el pecho, "sin haber él actuado".

Este profesional ha asegurado que en ninguna de sus sesiones ha apreciado en el imputado "ni una actitud" o "expresión" de que hubiera intentado matar a su hijo, algo que, a su entender "sería lo último" que, debido a la "bondad" que ha encontrado en este hombre, "sería capaz de hacer ante su hijo u otro ser humano".

El psicólogo ha explicado asimismo que aquel día, tras descubrir a su hijo en aquellas circunstancias , el acusado sufrió un "trastorno disociativo" de "despersonalización" que explicaría, a su entender, las autolesiones que se infligió y que se marchara del lugar en un "deambular" que le llevó al monte Igeldo con la intención de acabar con su vida.

"Él se fue, físicamente, pero no desde una consciencia suya de abandono sino desde una respuesta que el trastorno nos coloca en unas circunstancias tan oscuras, de tanta obnubilación dentro de ti, de tan poca consciencia. Tú no eres consciente de que te has marchado. Te has ido efectivamente, pero tu no eres consciente, por el hecho de huir, de abandonar a tu hijo", ha dicho este profesional.

"Este trastorno -ha descrito- hace una cosa muy terrible. Es una afectación grave de la integración del conocimiento y de la voluntad. Es un distanciamiento de uno mismo. Es que uno no es dueño de sí mismo, es una pérdida de la conciencia, de la memoria y de la identidad de la persona en ese momento", ha recalcado.

"No hablaría de esta manera si pensara lo contrario, intento ser claro. Lo que mi conciencia y mis treinta años de ejercicio como psicólogo clínico me ofrecen: estoy intentando transmitir la verdad de lo que científicamente y humanamente perciben mi cerebro y mi corazón", ha declarado el psicólogo, antes de desvelar que el procesado ha vivido la última etapa de su vida con la "angustia" de querer que llegara el día del juicio para "defenderse" y que se hiciera "justicia con lo sucedido".

En otro momento de su declaración, el testigo ha sido interrogado por el fiscal sobre si había realizado algún tipo de prueba como un escáner cerebral o una resonancia magnética para realizar el diagnóstico de su paciente, a lo que el psicólogo ha respondido negativamente.

Por su parte, el abogado de la acusación particular le ha recordado que el pasado jueves la psiquiatra que examinó al acusado después de los hechos desveló que éste le había confesado que realmente no tuvo intención de suicidarse, a pesar de las autolesiones que se hizo tras la muerte del niño.

"Creo que es una respuesta muy estúpida y torpe la que dio", en la que "realmente aparece su disociación", ha dicho el psicólogo, quien ha considerado que con ella el hombre "realmente estaba defendiéndose".

Antes de la declaración de este profesional, en la sesión de hoy también han declarado dos profesionales del programa de intervención familiar de la Diputación de Gipuzkoa que ayudaron a los allegados del niño fallecido tras su muerte, quienes han dicho que cuando ellos actuaron la familia -que vivía un proceso de divorcio de los progenitores por un problema del padre con el juego-, atravesaba un momento "muy crítico" y se encontraba en una situación de vulnerabilidad "máxima".

Además un técnico del Equipo Foral de Infancia y Adolescencia ha explicado que la madre decidió terminar con este programa de ayuda porque "no se sentía identificada" con el contenido de los informes que se elaboraron. El juicio continuará mañana con la declaración de nuevos testigos-peritos.