Diario Vasco

San Sebastián, 21 mar (EFE).- La puesta en servicio del Esquema General de Saneamiento del Añarbe ha supuesto una inversión de 313 millones de euros en 25 años, un "esfuerzo", "técnico" y de "gestión" que ha dado como resultado una costa Cantábrica "limpia" y en buen estado ecológico en la zona de Mompás, en San Sebastián.

El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, la presidenta de la Mancomunidad de Aguas del Añarbe, Maije Zelaia, y el presidente del consejo de administración de Aguas del Añarbe, Enrique Noain, han hecho balance de los 25 años de depuración de aguas residuales en esa mancomunidad en la víspera del Día Internacional del Agua que se celebra mañana.

Desde que en 1992 se llevaran a cabo los primeros estudios y en 1997 Aguas del Añarbe asumiera la gestión del saneamiento, la costa en Mompás, donde confluían las aguas residuales sin depurar, ha visto cómo el índice "biótico marino" ha mejorado.

Según ha explicado Noain, Aguas del Añarbe ha llevado a cabo mediciones sobre los indicadores ambientales en ese área desde 2001, cuando el fondo marino "era como un paisaje lunar por la cantidad de residuos que acumulaba".

El resultado evidencia que a partir de 2006 el "tono rojo" con el que los autores del estudio identifican el mal estado del fondo marino desde el punto de vista medioambiental ha ido desapareciendo y en 2015 presenta un buen estado ecológico.

"Es la historia de un éxito de gestión y económico", ha señalado Noain.

Para ello se han construido en las dos últimas décadas las principales infraestructuras que conforman el Esquema General de Saneamiento del Añarbe aprobado en 1994 y cuyo coste final ha sido de 313 millones de euros, una suma equivalente a siete veces el coste del centro Kursaal.

El mantenimiento anual de esta red asciende a 8 millones de euros.

Entre los principales equipamientos destaca el emisario submarino de Mompás (2001), el emisario terrestre (2009), los colectores Herrera (2001), Santa Catalina (1999) y el Interceptor Bajo Oria (2016).

El "corazón" del sistema es la estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Loiola, que supuso más de 43 millones de euros financiados por el Ministerio de Medio Ambiente, y cuya puesta en servicio en 2005 requirió de inversiones complementarias 11,5 millones de euros.

La EDAR de Loiola depura las aguas de los 313.875 habitantes de los diez municipios que conforman la Mancomunidad del Añarbe además de los vertidos de usuarios industriales.

Las aguas residuales son conducidas hasta la estación de Loiola a través de una red de saneamiento de 100 kilómetros de longitud que cuenta con 42 estaciones de bombeo.

La evacuación hasta el mar se lleva a cabo mediante un "emisario terrestre" y un "emisario submarino" que lleva el agua a 1.200 metros de la costa y a 50 metros de profundidad.

Los resultados de la calidad de agua "demuestran" que "ha habido recursos, trabajo institucional y voluntad" y ahora "toca dar cuenta a la opinión pública de que se ha ganado esa batalla", ha concluido Noain.

En el mismo sentido, se ha manifestado Goia, quien "ha puesto en valor el esfuerzo y la inversión" de Aguas del Añarbe y ha remarcado que se ha hecho desde un organismo público.

La memoria "es algo frágil" y los ciudadanos olvidan el estado contaminado de los ríos hace años, ha señalado.

El primer edil donostiarra ha señalado que San Sebastián "ha sido solidaria" con el Medio Ambiente y ha destacado que alberga la mayoría de las infraestructuras de saneamiento del territorio guipuzcoana.