Diario Vasco

San Sebastián, 19 oct (EFE).- Sesenta niños y adolescentes necesitan hogares de acogida en Gipuzkoa, familias que les den "abrazos de carne y hueso", según el lema de la campaña de captación lanzada que acaba de lanzar la Diputación Foral.

La diputada de Políticas Sociales, Maite Peña, y la directora de Protección a la Infancia e Inserción Social, Belén Larrion, han presentado hoy en rueda de prensa la nueva campaña para atraer a personas dispuestas a acoger en su casa a un total de 60 menores, de los 313 que actualmente están en centros tutelados de la institución foral.

Aunque ya existen en Gipuzkoa 360 familias de acogida, la Diputación precisa aumentar el número de hogares en el que los niños en "situación de desprotección" por diversas causas sean integrados en una familia, que les cuide, eduque, dé afecto y se comprometa con su bienestar, a la vez que siguen teniendo relación con sus allegados biológicos.

Los pequeños necesitan "abrazos de carne y hueso", como asegura el audiovisual de la nueva campaña foral, que será difundido en las redes sociales y que incluye también una web con información detallada (abrazosdecarneyhueso.eus) y un ciclo de charlas en ocho localidades guipuzcoanas entre noviembre y febrero próximos.

Peña ha indicado que se trata de menores, desde bebés hasta adolescentes, y a veces, grupos de hermanos, que "por diferentes motivos y cada uno con sus mochilas, no pueden vivir con sus familias".

Son niños con "perfiles muy diversos", precisado, pero en una situación común de desprotección y que han padecido en sus cortas vidas "experiencias negativas", "cambios drásticos, soledad, miedo y mucha incertidumbre".

Tras aclarar que ésta "no es una vía para llegar a la adopción", ha recordado que están "perfectamente atendidos" en los centros de acogida de la Diputación guipuzcoana, pero los profesionales que los atienden "no pueden reemplazar el calor de un hogar".

La directora de Protección a la Infancia ha subrayado que para ser familia de acogida no hay unos requisitos precisos -pueden serlo personas solas o parejas heterosexuales o del mismo sexo-, si bien deben pasar por "un estricto proceso" previo al acogimiento, durante el cual cuentan con una compensación económica y apoyo por parte de técnicos forales.

Un padre de acogida ha contado, en la comparecencia ante los medios, lo "dura" pero "muy positiva" experiencia vivida con una niña de 8 años que acogió con su mujer hace año y medio, y cómo ambos han superado "los miedos" que tenían gracias al "constante apoyo" que han tenido.

"Lo más placentero ha sido ver la buena evolución de la niña, su buena integración y el aumento de su autoestima", ha dicho el hombre. "Merece la pena", ha concluido.