Diario Vasco

San Sebastián, 19 oct (EFE).- El expresidente del Gobierno José María Aznar considera que luchar hoy contra el terrorismo, cinco años después del fin de la actividad de ETA, consiste en "enfrentarse" al relato que pretende imponerse para "ennoblecer a terroristas orillando su culpabilidad e incluso transformándolos en pacificadores".

Aznar ha hecho esta reflexión en un artículo escrito para la Fundación Gregorio Ordóñez, que ha inaugurado una nueva sección de análisis en su página web, en la que también publica sendos trabajos de la defensora del pueblo, Soledad Becerril, y del filósofo Fernando Savater.

El expresidente ensalza la figura de Gregorio Ordóñez, el dirigente del PP de Gipuzkoa asesinado por ETA el 23 de enero de 1995, y lo cita como ejemplo de "dignidad" por su "denuncia del terror" y su "valiente señalamiento de sus responsables, que no eran sólo los que empuñaban las armas".

"A estas alturas nadie puede dudar de que el relato que busca abrirse paso como verdad establecida de lo que ha pasado es el que quiere diluir las responsabilidades por el terror, el que busca hacer de estas décadas de crimen un episodio más de un conflicto secular entre dos bandos, el que quiere ennoblecer a terroristas orillando su culpabilidad e incluso transformándolos en pacificadores", sostiene Aznar.

El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) lamenta que en este relato que se pretende imponer "el Estado de Derecho, la movilización social, la cooperación internacional, la fortaleza moral y el ejemplo de las víctimas quedan reducidos a episodios accesorios".

Por este motivo, luchar contra el terrorismo hoy "significa enfrentarse a es relato que escamotea el reconocimiento a quienes lo merecen y regala benevolencia a los responsables de tanto crimen y tanta destrucción".

Aznar considera que existe "un reto de comunicación intergeneracional" que consiste en explicar a "los que afortunadamente no tienen memoria propia del terror de ETA" lo que significa el terrorismo, "por qué prendió en el País Vasco y por qué ha disfrutado de la legitimación política y social de tantos durante tanto tiempo".

El expresidente asegura que Gregorio Ordóñez "sacudió la seguridad de los que vivían sin problemas en las instituciones actuando de cómplices impunes del terrorismo".

"Rompió silencios en una sociedad que, mirando a otra parte, cedía terreno a la estrategia de ETA y sus organizaciones políticas e ignoraba a las víctimas", señala Aznar, quien admite que "sin embargo, esa misma sociedad supo reconocer en Gregorio el liderazgo y los valores por los que merecía la pena movilizarse, negándose a la resignación".

Aznar indica que en un momento como el actual, en el que "la política sufre un descrédito sin precedentes", Gregorio Ordóñez constituye un ejemplo porque "creía en la política como dedicación, como servicio y como compromiso".

"En la política en la que Gregorio creía no se podía estar sin dignidad. Para Gregorio el terrorismo era, naturalmente, una injusticia, pero también una humillación colectiva a la que él no estaba dispuesto a someterse ni estaba dispuesto a que la sociedad vasca se sometiera", agrega el expresidente.