Diario Vasco

San Sebastián, 22 sep (EFE).- Lara Izagirre presenta en el Festival de San Sebastián su primer largometraje, "Un otoño sin Berlín", una viaje introspectivo sobre la pérdida, las rupturas y los intentos de reconciliación que la realizadora vasca ha rodado en su pueblo, la localidad vizcaína de Amorebieta.

La película, protagonizada por Irene Escolar, Tamar Novas, Ramón Barea y el niño Lier Quesada, se estrena hoy en la Gala del Cine Vasco del Festival de Cine de San Sebastián.

Izagirre ha llevado a la gran pantalla la historia de June, una joven que vuelve a casa tras una huida que se intuye dolorosa y cuyo deseo es restablecer las relaciones interrumpidas con su familia y su primer amor.

Mientras emprende esa tarea complicada, comienza a dar clases de francés a un niño, Nico, y retoma su amistad con Ane (Naiara Carmona), su amiga de la infancia, ahora embarazada.

"La historia la empecé a escribir sin saber muy bien por qué. Estaba claro lo que me quería decir a mí misma, pero he tenido que hacer una película para enterarme. A mi manera necesitaba cerrar puertas y le hecho hacer a June lo que yo no me atrevía a hacer", dice la joven realizadora en una entrevista con EFE.

Tamar Novas, que interpreta a un introvertido Diego, un joven que escribe relatos, exnovio de June, asegura que este rodaje ha sido "un reto superdifícil" por la "intensidad" que le ha supuesto meterse en la piel de su personaje.

"Si no hubiese sentido curiosidad por Diego, una ternura especial hacia él, no sé si me habría metido en este berenjenal. Me parece una historia muy compleja, ha sido mucho darse de cabeza para saber quién era esa tío", explica el actor.

Irene Escolar ha dicho que ha vivido este proyecto junto a sus compañeros como "en familia", con Izagirre, Novas y ella dedicados durante casi dos meses a "un proceso exhaustivo de ensayos y muchísimo trabajo de mesa", acompañados de visitas a las localizaciones reales.

"Es algo fundamental y se hace muy poco. Es la primera vez que vivo una experiencia así. El hecho de trabajar tanto tiempo juntos crea complicidad y entendimiento, hace más interesante el trabajo", asegura.

Comenta que ha sido similar a una preparación teatral, "pero porque estamos acostumbrados a que en el teatro sea así, no porque en el cine no deba serlo", agrega.

Les escucha durante la entrevista el veterano Ramón Barea, del que Lara Izagirre, que colaboró con él por primera vez en su cortometraje "KEA" (2011), destaca su "extragenerosidad".

Barea afirma que el de actor es "un oficio en el que siempre estás empezando", por lo que no siente que en este caso se haya enfrentado al filme "de una persona con menos vuelo".

"Yo he trabajado con mucha gente más joven que yo que hacían su primer corto y su primer largo. Y he tenido la suerte de que esos que te llaman de pronto, porque eres ese actor accesible que es de Bilbao o vive cerca, sean realizadores como Álex de la Iglesia o un chico joven que se llama Pablo Berger", resalta.

Añade que se ha visto implicado en muchas óperas primas y no sabe explicar realmente por qué, y destaca que con Lara Izagirre ha descubierto "una forma especial de relacionarse con los actores".

"Me pasa con muchos directores de cine que directamente no me entiendo, no les entiendo, no sé lo que quieren, cumples y ya está. Con otra gente que te da la sensación de compartir cosas, también como ser humano. Y con Lara pasa eso, es alguien que te atiende, te observa, te guía y tiene un trato muy a la altura de tus miedos y tus inseguridades como actor", subraya.

Izagirre desearía que su primer largometraje "llegue a la gente".

"Pero ya no me preocupo por lo que es la película, que es la que quería hacer y se mantiene muy fiel a lo que quise desde el guión. Y los actores están impecables. Luego, que guste más o menos la dirección ya no me importa, porque son gustos", asevera.