Diario Vasco

San Sebastián, 18 jun (EFE).- "En cuerpo y alma. Mujeres artistas de los siglo XX y XXI" propone un recorrido de casi cien años de arte femenino, desde pioneras como María Blanchard a las más recientes como Vitoria Diehl, a través de 79 obras en las que lo bello casi siempre esconde un trasfondo de angustia o contradicción.

La exposición, que permanecerá abierta en la Sala Kubo-Kutxa de San Sebastián desde hoy hasta el próximo 27 de septiembre, ha sido presentada por sus comisarias, Maria Oropesa y María Toral, junto con el director de la Fundación Kutxa, Carlos Ruiz, y la directora de las salas de exposiciones Kutxa, Cristina Beloki.

En total son 59 artistas que muestran variedad de técnicas desde la pintura, el dibujo o la escultura más convencional a los nuevos soportes de vídeo o instalaciones, con las que la exposición intenta acercar la realidad de la vida a través del cuerpo y del alma.

Oropesa ha insistido en que "no es una discriminación positiva o negativa" o una exposición "reinvindicativa" del feminismo sino una forma de contribuir a aumentar la presencia de las artistas mujeres en las salas y museos, que todavía es pequeña.

"No hay arte masculino o femenino sino diferentes sensibilidades y miradas" entre hombres y mujeres hacia el arte, ha insistido la comisaria de esta muestra que ha sido montada para ser expuesta únicamente en San Sebastián.

La propuesta arranca con "La gourmandise" (1924), de María Blanchard (1881-1932), la más antigua de las artistas incluidas en la muestra, y Maruja Mallo (1902-1995) dos de las mujeres que lograron adentrarse en las vanguardias de París en un panorama dominado por los hombres.

Ambas figuran en un espacio que rinde homenaje a las artistas de la primera mitad del siglo XX, ya que muchas vivieron a la sombra de un marido pintor o pudieron desarrollar su vocación porque su padre también era artista.

Es el caso de Isabel Quintanilla, esposa del escultor Francisco López, Amalia Avia, esposa del Lucio Muñoz, o Sophia Vari, compañera de Fernando Botero.

Un segundo apartado y bajo el título "Interior/Exterior" aglutina obras en las que se representa la naturaleza de forma bucólica, aunque en muchas de ellas emerge un elemento de contradicción o tensión como es el caso de la fotografía de la guipuzcoana Clara Urrutia.

Ana Mendieta (1948-1985) muestra su devoción por la naturaleza en su obra fotográfica "Silueta works", en la que aparece la propia artista, que murió al caer de una ventana en Nueva York, "por un suicidio según determinó el juicio al que fue sometido su esposo, el reconocido escultor Carl André, que fue sospechoso de su muerte", ha explicado María Toral.

El suicidio protagoniza también la instalación de Paloma Navares, con la que, según ha explicado a los medios la propia artista, ha querido recordar a creadores que se quitaron la vida como Virginia Wolf.

El desasosiego centra también el vídeo "Skeleton" de Marina Abramovic (Belgrado 1946) donde se observa a la artista respirar con dificultad bajo un esqueleto que simboliza el "peso del pasado, de la historia, de los genes y de todos lo aquello que condiciona nuestra forma de actuar", ha explicado Toral.

Un tríptico bajo el título "En las moradas del castillo interior" que muestra tres desnudos femeninos en los que la modelo parece "una estatua mortuoria" cierra cronológicamente la muestra ya que es obra de la artista más joven, Victoria Diehl (Coruña 1978).

"En cuerpo y alma" no se olvida de creadoras como Esther Ferrer, Louise Bourgeois, Sonia Delaunay, Menchu Gal, Cristina García Rodero, Cristina Iglesias, Dora Salazar, Ouka Leele o Kiki Smith, entre otras representantes del arte femenino de los últimos años.