Diario Vasco

San Sebastián, 14 abr (EFE).- Mariasun Landa ha publicado un nuevo libro infantil, "Elsa y el paraíso", con el que vuelve a acercarse al mundo de Adán y Eva en un relato que ofrece múltiples lecturas porque no está de acuerdo en que "el primer mandamiento" de las historias para niños es que sean "fáciles".

Es la primera vez que un libro suyo llega al público simultáneamente en euskera y castellano, en este caso de mano de la editorial Edebé, que ha contado también con la donostiarra Elena Odriozola para ilustrar los textos.

Autora y dibujante han presentado hoy en una rueda de prensa en San Sebastián este cuento sobre una niña, Elsa, que no consigue que alguien le explique qué es el paraíso hasta que un verano conoce a una mujer que lleva ese nombre y que será quien le introduzca en un lugar en el que no había escuelas y todos los días eran domingo.

Landa hace uso del humor, la fantasía y la ternura para adentrase en un paraíso "aconfesional" que no elude ni a Adán y Eva ni al árbol prohibido, ni otras referencias del Génesis.

"El punto de vista con que yo lo he escrito es agnóstico, pero respetuoso con una tradición judeocristiana que se está perdiendo. Y no creo que ganemos nada con eso porque las nuevas generaciones no van a entender muchas cosas, no van a entender el arte, la pintura o la música de Occidente ligada a una cultura bíblica o religiosa", ha señalado.

Tampoco ha querido eludir el pasaje de la serpiente que insiste en que Eva como la manzana del árbol del bien y del mal porque con ello apunta a la idea de que "se les quiso probar para que experimentasen lo que es la tentación y caer en ella".

El libro tiene tres partes: en la primera da una visión "utópica" de cómo un niño puede imaginar el paraíso, en la segunda ofrece una "versión libre" de la historia de Adán y Eva y, en la última, aborda una situación "más realista, más psicológica" de la historia, en el que Elsa ha madurado y el personaje de la mujer desaparece.

Antes de irse, la amiga mayor deja a la niña una carta, que resume en cierto modo lo que la propia Landa piensa: que Elsa "oirá muchas versiones de lo mismo y que cada una de ellas tendrá algo de verdad", que cuanto más se informe uno y curioso sea, más extensas serán las respuestas a las propias preguntas.

Landa ha asegurado que los libros infantiles son para pasarlo bien, pero asimismo para "ampliar puntos de vista". Por ello le gusta introducir en sus historias diferentes niveles de lectura, como en "El principito".

En este caso, es un cuento que se recomienda para mayores de 10 años, pero que la autora cree que tiene algunas partes que se pueden leer de forma compartida con la familia.

La escritora cree que no hay que pensar que a los niños hay que ofrecerles libros fáciles, de la misma forma que también hay que alimentarles con verduras aunque ellos prefieran las palomitas, ha destacado.

Landa da por concluida con esta historia su incursión por este universo de los primeros padres que inició hace dos años con "Libélulas en el paraíso".

Para "Elsa y el paraíso", Elena Odriozola ha dibujado hojas de árboles que contienen historias y que, al final, se unen para formar la enorme rama de un nogal, como el cubre a Elsa cuando se sienta bajo su sombra a escuchar a su amiga.