Diario Vasco

San Sebastián, 25 feb (EFE).- El centro de investigación IK4-Tekniker de San Sebastián ha coordinado un proyecto europeo que concluye ahora para diseñar "pigmentos inteligentes" que evitan la corrosión, repelen bacterias y almacenan calor, propiedades aplicables en la construcción y la automoción.

El centro de investigación en tecnología aplicada ubicado en el parque tecnológico de Miramón es el coordinador científico del proyecto "Nanopigmy", que comenzó en 2012 financiado por la UE, con 4,6 millones de euros, y concluye al finalizar este mes, ha informado hoy IK4-Tekniker en un comunicado.

La investigadora de este centro Miren Blanco ha explicado que durante los tres años que ha durado el proyecto se han obtenido "resultados muy positivos" ya que los pigmentos diseñados podrán ser incorporados a plásticos, cementos o pinturas, lo que permitirá abarcar aplicaciones en varios sectores y mercados.

Blanco ha asegurado que se trata de "un producto completamente novedoso que no existe en el mercado", ya que son pigmentos que, además de aportar color, incorporan funcionalidades adicionales.

Tienen, en concreto, propiedades anticorrosivas, antibacterianas y de regulación térmica, por lo que reducirían costes de mantenimiento y mejorarán la eficiencia energética en edificios o vehículos.

Además de la coordinación científica, IK4-Tekniker se ha encargado de la incorporación de moléculas a los pigmentos para lograr funciones tan útiles como evitar la corrosión, repeler bacterias, evitar la proliferación de hongos, obtener propiedades de autolimpieza para fachadas e incluso almacenar calor y funcionar como regulador térmico.

La investigadora ha afirmado que las capacidades de estos pigmentos supondrán "un importante ahorro en el mantenimiento y el consumo energético que compensa con creces el precio del producto".

El proyecto ha sido liderado por la compañía Nubiola Pigmentos y ha contado con la participación de una empresa holandesa, una universidad polaca y una constructora española, entre otros.