Diario Vasco

Bangkok, 14 jun (EFE).- La ONG Amnistía Internacional (AI) pidió hoy al Gobierno de Japón que investigue a la multinacional cervecera japonesa Kirin por donar dinero a los militares birmanos durante las operaciones de limpieza étnica contra la minoría rohinyá en 2017.

En un comunicado, AI indicó que Kirin ha admitido que entregó a través de una subsidiaria -Myanmar Brewery- 30.000 dólares en tres donaciones a las autoridades birmanas entre el 1 de septiembre y el 3 de octubre del año pasado.

Kirin asegura que las donaciones eran para las víctimas de la violencia, pero, según AI, el jefe del Ejército birmano, Min Aung Hlaing, dijo tras una primera donación que el dinero iría al personal de las fuerzas de seguridad.

"Es absolutamente increíble que cualquier inversor internacional hiciera donaciones a los militares birmanos cuando esas mismas fuerzas estaban llevando a cabo una limpieza étnica de la población rohinyá en el norte de Rakáin", dijo Seema Joshi, responsable de Negocios y Derechos Humanos de AI.

"Japón tiene la responsabilidad de asegurar que sus compañías no contribuyan a los abusos contra los derechos humanos, a pesar del lugar donde operen. Las autoridades japonesas deberían investigar urgentemente estos regalos cuestionables", agregó.

En una carta enviada a AI el pasado abril, Kirin asegura que realizó tres donaciones al Gobierno estatal de Rakáin (oeste) para comprar ayuda humanitaria, pero la ONG asegura que las propias declaraciones de Min Aung Hlaing desmienten esto.

La cervecera japonesa adquirió en 2015 el 55 por ciento de Myanmar Brewery, mientras que el resto pertenece a Union of Myanmar Economic Holding Limited (UMEHL), dirigida por militares en activo y retirados.

También controla desde 2017 el 51 % de Mandalay Brewery en consorcio con UMEHL.

Cerca de 700.000 rohinyás han huido de Birmania a la vecina Bangladesh desde el 25 de agosto de 2017, tras una campaña militar en respuesta al ataque de un grupo insurgente contra puestos policiales y fronterizos.

La ONU y organizaciones independientes han denunciado numerosas veces que existen pruebas claras de asesinatos, violaciones y otros abusos perpetrados por los militares contra los derechos humanos de los rohinyás.

El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU calificó la campaña castrense de "limpieza étnica" con indicios de "genocidio".

Birmania no reconoce a los rohinyás, ya que los considera inmigrantes bangladesíes y los somete a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos.