Diario Vasco

Berlín, 14 jun (EFE).- El bloque conservador de la canciller de Alemania, Angela Merkel, quedó hoy bajo la amenaza de escisión ante el desafío de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de llevar adelante en solitario una restrictiva reforma de la política migratoria que rechaza la líder alemana.

Tras varios días de tensiones internas, los diputados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel -200 escaños- y los de su hermanada CSU -46- se reunieron por separado y plasmaron ahí la división entre dos formaciones que desde hace décadas forman un grupo parlamentario único.

A la reunión de los parlamentarios bávaros siguió un pronunciamiento de su líder, Alexander Dobrindt, según el cual los diputados respaldan al 100 % el plan maestro del presidente del partido y ministro del Interior, Horst Seehofer.

La sesión paralela de los diputados de la CDU se cerró sin declaraciones, aunque según medios alemanes también hubo un respaldo mayoritario a la canciller, quien ha rechazado públicamente las restrictivas propuestas en materia migratoria de su ministro.

La ejecutiva de ese partido, que preside Merkel desde el 2000, ya había expresado previamente su apoyo unánime a su líder; el lunes se reunirá la presidencia de la CSU bávara, que deberá dar -o no- luz verde a Seehofer para llevar adelante ese plan maestro.

El plan no ha sido aún formalmente presentado, por no tener el consenso de la canciller, pero se sabe que consta de 63 puntos, uno de los cuales plantea rechazar a los peticionarios de asilo en la frontera si éstos ya se registraron en otro país europeo.

El propósito de Seehofer es cerrar las fronteras internas a los refugiados mientras no se consiga detener la llegada de inmigración ilegal a través de las exteriores, ya que tampoco se cumple el llamado sistema de Dublín -según el cual corresponde al primer país al que entra un inmigrante registrarle como peticionario de asilo-.

El ministro del Interior sigue así el modelo del primer ministro austríaco, Sebastian Kurz, quien propone formar un eje en política migratoria entre Alemania, Austria y Italia.

Merkel insiste en que no pueden haber fórmulas unilaterales, sino una política migratoria europea, y apunta que cerrar las fronteras interiores implica sobrecargar las capacidades de los países con fronteras exteriores de la UE.

"La inmigración ilegal es uno de los grandes desafíos de la UE y no pueden plantearse soluciones unilaterales", insistió Merkel, en una comparecencia junto a líderes de los "Länder", al término de una jornada cargada de rumores sobre una ruptura entre la CDU y la CSU.

La canciller apuntó ahí a la posibilidad de buscar "acuerdos bilaterales" con socios de la UE, una solución de compromiso ofrecida la noche anterior, en una reunión de crisis con Seehofer, para posibilitar que se retorne a los refugiados rechazados o sin perspectivas de ser reconocidos al país por donde entraron.

Merkel pidió asimismo esperar a la cumbre de la UE de finales de junio, para poder negociar con sus socios comunitarios fórmulas consensuadas.

Desde la perspectiva de la CSU, la implementación del programa de Seehofer entra en las competencias de su líder, en tanto que ministro del Interior.

De decidirse éste a hacer uso de esas competencias, por encima del rechazo explícito de la jefa del Gobierno, ésta podría verse abocada a destituirle, lo que precipitaría una crisis en la gran coalición de Merkel.

El pulso entre Merkel y Seehofer se produce cuatro meses después de que se lograse firmar un pacto de coalición entre la CDU, la CSU y el Partido Socialdemócrata (SPD), tras un trabajoso proceso de negociación.

En medio de las tensiones internas del bloque conservador, el SPD ha expresado hasta ahora su respaldo a la línea de la canciller.

Las tensiones con la CSU bávaras no son nuevas, ya que durante toda la legislatura anterior Seehofer -entonces primer ministro de Baviera- cuestionó la línea de Merkel y le exigió, sin éxito, la implantación de un límite a la llegada de asilados.

Por el próspero "Land" de Baviera entró la mayoría de los 1,3 millones de refugiados que ingresaron en el país desde la crisis migratoria de 2015 hasta la actualidad.

Las amenazas ahora de seguir en solitario con su plan maestro se producen a meses de las elecciones regionales en Baviera, "Land" donde desde hace décadas ha ejercido su dominio casi absoluto la CSU y donde ahora la ultraderechista Alternativa para Alemania aspira a ser segunda fuerza.