Diario Vasco

Riga, 14 jun (EFECOM).- El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió hoy poner fin a sus compras de deuda a finales de año y reducirlas a partir de octubre a 15.000 millones de euros mensuales, aunque anunció que los tipos de interés seguirán en sus niveles actuales al menos hasta el verano de 2019.

Una decisión anunciada en la reunión anual del Consejo fuera de Fráncfort en la capital de Letonia y que representa un punto de inflexión en la normalización de la ultraexpansiva política monetaria que la entidad puso en marcha en 2015 para afrontar los efectos de la crisis en la eurozona.

"Hemos tomado estas decisiones sabiendo que la economía está en una mejor situación, aunque con un incremento de la incertidumbre", afirmó el presidente del BCE, Mario Draghi, en referencia principalmente a las amenazas arancelarias procedentes de EEUU.

El presidente reconoció que los riesgos relacionados con un incremento del proteccionismo y con la volatilidad de los mercados financieros se han hecho "más prominentes" pero mostró su confianza en la fortaleza económica de la eurozona y destacó los "progresos" recientes en la evolución de la inflación hacia el objetivo del banco, ligeramente por debajo del 2 por ciento.

Con todo, el Consejo precisó en su comunicado final que la decisión de reducir las compras de deuda en octubre y concluirlas en diciembre "está sujeta a que los datos confirmen las previsiones de evolución de la inflación a medio plazo".

De hecho, las nuevas proyecciones económicas del BCE conocidas hoy revisaron al alza en tres puntos sus previsiones de inflación para 2018 y 2019 hasta el 1,7 por ciento.

Draghi dijo que, aunque la inflación subyacente continúa siendo moderada, se ha "recuperado de los recientes niveles muy bajos", y consideró que la incertidumbre respecto a su evolución se ha reducido.

Apuntó que espera que la inflación subyacente repunte hacia finales de año y que luego se incremente gradualmente a medio plazo apoyada por la política monetaria, la continuación de la expansión económica y el crecimiento salarial.

Sin embargo, el banco revisó a la baja también en tres puntos su previsión de crecimiento económico del área euro para este año hasta el 2,1 por ciento, mientras que mantuvo invariables las de 2019 y 2020 en el 1,9 y el 1,7 por ciento.

El Consejo anunció que prevé mantener los tipos de interés en sus niveles actuales al menos hasta el verano de 2019 y, en cualquier caso, tanto tiempo como sea necesario para asegurar que la evolución de la inflación "permanece en línea con las expectativas actuales de un camino sostenido de ajuste".

Asimismo, destacó que sus decisiones de hoy mantienen "un amplio grado de acomodación monetaria", que asegurará la convergencia hacia su objetivo de inflación.

Aunque las compras de deuda concluyan a finales de año, el BCE mantendrá su política de reinvertir el principal de los bonos que vayan venciendo "por un extenso periodo de tiempo" tras el fin de las adquisiciones y, en cualquier caso, "por el tiempo que sea necesario" para mantener una amplia liquidez.

De este modo, la entidad monetaria continuará inyectando liquidez a la economía todavía durante un buen tiempo aunque deje de adquirir directamente bonos.

La entidad compra actualmente desde comienzos de enero deuda pública y privada por valor de 30.000 millones de euros y la suma de su inversión desde que comenzó el programa de estímulos en marzo de 2015 supera los 2,5 billones de euros.

La reunión del máximo órgano rector del banco en Riga supuso el estreno como vicepresidente del BCE del español Luis de Guindos, que asumió el cargo el pasado 1 de junio en sustitución de Vitor Constancio.

Debido a la importancia de las decisiones adoptadas hoy, las preguntas en la conferencia de prensa se centraron en Draghi y De Guindos solo intervino en una ocasión para responder a una pregunta relacionada con un banco letón.