Diario Vasco

Atenas, 14 jun (EFE).- El Parlamento griego aprobó hoy el último paquete de reformas acordado con los acreedores previo al cierre del tercer programa de asistencia financiero.

La ley salió adelante con los votos de la coalición gubernamental formada por el izquierdista Syriza y los nacionalistas Griegos Independientes y fue rechazada por el resto de partidos del arco parlamentario.

El primer ministro, Alexis Tsipras (Syriza), destacó que a pesar de haber recibido "un Estado que gastaba los fondos de la Unión Europea (UE) para servir los intereses de los amigos de los entonces gobernantes" ahora Grecia tiene reservas de liquidez".

El paquete de iniciativas, que incluye medidas de austeridad por valor de 5.100 millones de euros para los próximos años, reúne todos los puntos que quedaban todavía pendientes para que el Eurogrupo pueda cerrar el próximo jueves el tercer rescate, incluido un nuevo desembolso, una serie de medidas de alivio de deuda y la vigilancia que se aplicará tras el programa.

Al mismo tiempo contempla una serie de contramedidas con las que el Gobierno de Tsipras espera poder paliar las consecuencias que tendrá el decimotercer tijeretazo a las pensiones que se aplicará el próximo año.

La ley contempla también disposiciones de alivio fiscal y ayudas sociales cuyo valor podría alcanzar hasta los 1.500 millones de euros, siempre y cuando el Gobierno consiga que el superávit primario -que excluye el pago de deuda e intereses- sobrepase durante estos años el objetivo del 3,5 % del producto interior bruto (PIB).

Durante el debate, el líder de la oposición, el conservador Kyriakos Mitsotakis, acusó a Tsipras de haber creado una gran masa de ciudadanos desesperados que se ahogan en deudas y de mentir cuando habla del fin de la era de los programas de ajuste, habida cuenta de los nuevos tijeretazos a las pensiones aprobadas para la era posterior al rescate.

Además, aprovechó para anunciar que esta misma tarde presentará una moción de censura contra el Gobierno de Syriza a raíz del acuerdo sobre el nuevo nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, una cuestión que copó buena parte del debate sobre las nuevas medidas.