Diario Vasco

Teherán, 14 jun (EFE).- La grave crisis económica, creada en Irán por la devaluación de la moneda local, ha llevado a diferentes gremios a protagonizar amplias huelgas y protestas, sin precedentes en un país cuyas autoridades tratan de controlar estas muestras de descontento.

Aunque en los últimos años tuvieron lugar protestas por la situación económica en Irán, este tipo de huelgas profesionales nunca había sido tan frecuente ni de tan gran calado, un síntoma de la desesperación generalizada en muchos sectores.

La caída del rial de un 50 % en los últimos tres meses, seguida de unas medidas de control gubernamentales que no han tenido éxito, ha influido en un aumento de los precios de los repuestos de los vehículos y el grano de trigo, entre otros.

La subida del precio de los repuestos fue una de las razones, junto al aumento de los peajes, de la última huelga general de camioneros, que continúa esta semana aunque ya con menor intensidad y que provocó incluso el cierre de algunas gasolineras al no transportar los camiones el combustible.

Ali, un camionero de 50 años y tres décadas en la profesión, explicó a Efe que la huelga fue seguida por el 75 % de los dueños de camiones, que representan el 89 % del total de conductores.

"Los que no se unieron se aprovecharon de la situación y destruyeron el esfuerzo de los demás", se lamentó Ali, que recientemente optó por volver a ponerse frente al volante debido a sus obligaciones familiares.

Este conductor señaló que en algunos puntos del país, como la ciudad central de Isfahán, siguen en huelga para exigir que aumente la tarifa del transporte o que bajen los precios de los repuestos.

"Recientemente han subido un 20 % la tarifa del transporte, pero los precios de los repuestos han aumentado mucho más, por lo que queremos una vuelta a la situación anterior", agregó.

La huelga de los camiones ha provocado un aumento en el precio de algunos alimentos en Teherán, con la justificación de que no hay medios para transportar la mercancía.

Parivash, una profesora de mediana edad, se quejó a Efe de que la semana pasada se duplicó el precio del kilo de un pescado típico del sur del país, llegando al equivalente a 30 dólares.

El esfuerzo del gobierno por mantener estable el nivel de vida de la población ha supuesto un aumento de la presión sobre los productores para que no suban los precios, pero el coste de la materia prima sí que se ha multiplicado.

Por ello, el mes pasado los granjeros se manifestaron frente a la sede de la Presidencia en protesta contra el subsidio que, en su opinión, el gobierno está pagando "del bolsillo de los granjeros y productores" para no subir los precios al público.

Según este sector, los importadores de grano venden caro el cereal, aplicando el actual cambio de divisa oficial (42.000 riales un dólar), aunque lo compraron a una tarifa 10.000 riales más baja, y las instituciones reguladoras del mercado no prestan atención a esta violación.

Los granjeros pidieron la renuncia del ministro de Agricultura y uno de ellos publicó un vídeo, que se hizo viral en las redes sociales, en el que mostró a miles de pollitos alrededor de recipientes de grano vacíos.

En ese vídeo, el granjero dirige fuertes palabras contra el presidente iraní, Hasan Rohaní: "Esto es lo que has hecho con nosotros. Eres un clérigo, siéntate en un rincón y lee Corán".

"Yo, ¿qué les tengo que decir a estos pollitos? ¿que ayunen por el mes sagrado de ramadán?", espetó en alusión al periodo de ayuno musulmán que termina mañana.

El aumento del precio del huevo fue de hecho la chispa de las amplias protestas antigubernamentales de finales de diciembre pasado, que derivaron en críticas contra el sistema de la República Islámica y se saldaron con 25 muertos y un millar de detenidos.

Además de los camioneros y los granjeros, también ha habido protestas o huelgas de ganaderos, agricultores, profesores y tenderos del bazar de diferentes ciudades, que en muchas ocasiones han desencadenado enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Ante esta situación, el gobierno ha establecido lugares para las protestas populares, provocando las burlas y críticas de los sectores conservadores.

El periódico ultraconservador Keyhan publicó en portada esta semana: "La responsabilidad del gobierno es resolver los problemas de la población, no determinar lugares para protestar".