Diario Vasco

Roma, 13 jun (EFE).- El 70 % de la población africana depende de la agricultura, si bien los suelos aptos para esa actividad escasean y muchos necesitan ser rehabilitados, una tarea que requiere más fondos, señalaron hoy en Roma distintos expertos.

El presidente de la Alianza Africana por el Suelo, Victor Chude, subrayó en una conferencia que el 55 % de los suelos en África no son aptos para la agricultura, excepto para la ganadería nómada, mientras que solo el 16 % tiene una calidad alta.

La degradación de la tierra, la pérdida de nutrientes, la erosión por el agua o el viento, la desertificación y el cambio climático son algunos de los factores que influyen en el estado de los suelos en ese continente, argumentó Chude.

El especialista pidió incluir los suelos en la agenda política y financiar "de manera adecuada" los trabajos de investigación, conservación y rehabilitación de las áreas afectadas para mejorar la productividad agrícola y la alimentación en África, donde 243 millones de personas pasan hambre.

En Burkina Faso, por ejemplo, entre 2002 y 2013 se degradaron unas 400.000 hectáreas, un obstáculo para el 85 % de la población empleada en el sector primario, sostuvo el director del Centro para los Suelos de ese país, Zacharie Segda.

"Existen muchos programas y organizaciones no gubernamentales que trabajan en ese campo, pero falta una acción coordinada a nivel institucional, tecnología, capacitación e inversiones", dijo Segda.

Burkina Faso es uno de los países del Sahel con graves problemas de desertificación, que en general afecta al 40 % del continente africano, según datos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Más al sur, en Zimbabue, la mayoría de los suelos son graníticos y de baja fertilidad, a lo que se suman otros desafíos como las cada vez más frecuentes sequías relacionadas con el cambio climático, según el jefe del Instituto nacional de investigación de los suelos, Emmanuel Chikwari.

El experto solicitó más apoyo para investigar y ayudar a los agricultores a ampliar sus conocimientos, mejorando las prácticas agrícolas y los sistemas de irrigación.

Para dar una respuesta a esas necesidades, la FAO presentó un programa que busca incrementar la productividad del suelo en un 30 % y reducir la degradación del suelo en un 25 % durante los próximos diez años en 47 países africanos.

El objetivo es lograr 50 millones de dólares (unos 42 millones de euros) en financiación para comenzar a desarrollar la iniciativa el próximo año, centrándose en el refuerzo de los laboratorios y el entrenamiento de personal cualificado.

Para conservar los suelos y aumentar su fertilidad sin recurrir tanto a químicos como el fosfato, la FAO recomienda medidas como frenar la erosión con terrazas y otras construcciones, rehabilitar los terrenos contaminados, detener la deforestación o aumentar la materia orgánica de ese recurso usando restos vegetales, la rotación de cultivos o fertilizantes naturales.