Diario Vasco

(actualiza con declaraciones del presidente macedonio)

Atenas/Skopje, 13 jun (EFE).- Apenas un día después del acuerdo entre los jefes de Gobierno de Atenas y Skopje sobre el nombre de Macedonia, calificado de histórico en el escenario internacional, la oposición conservadora griega y macedonia ha sacado la artillería pesada para evitar que el pacto pueda ratificarse.

En Grecia, el líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, pidió hoy al presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, que interceda para que el acuerdo sea sometido a la "confianza" del Parlamento antes de firmarse.

El guión previsto, en cambio, prevé que el primer paso sea una firma solemne entre los ministros de Exteriores, posiblemente a lo largo del fin de semana en el lago de Prespa, en la frontera entre ambos países.

En la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) fue el propio presidente, Gjorge Ivanov, quien cargó contra lo convenido ayer entre los primeros ministros, el griego Alexis Tsipras y el macedonio Zoran Zaev, para que el país pase a llamarse República de Macedonia del Norte y poner fin a 27 años de disputas al respecto.

Ivanov se negó a escuchar los pormenores del pacto cuando Zaev y su ministro de Exteriores, Nikola Dimitrov, fueron a explicárselo esta mañana.

La reunión apenas duró dos minutos y terminó con el presidente marchándose de su propio despacho.

"Este acuerdo es inaceptable e indigno. Nunca firmaré un texto tan dañino. Repito, nunca. Este acuerdo es una derrota para la República de Macedonia", dijo Ivanov en un mensaje televisado por la tarde.

"Trataré de encontrar una solución que sea aceptable para todos los ciudadanos de Macedonia. No deben tener miedo", declaró el presidente, que tachó el acuerdo de "personal" de Zaev y Dimitrov.

Ivanov es desde un principio detractor de un acuerdo, como lo es el partido del que proviene y que hasta hace algo más de un año gobernaba el país, la alianza conservadora VMRO-DPMNE, liderada por Hristijan Mickoski.

Este pidió hoy la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores y definió el compromiso como una "capitulación" y "fracaso total de nuestra democracia".

"VMRO-DPMNE utilizará todos los medios legales y democráticos para paralizar esta capitulación de Macedonia", dijo Mickoski, quien exigió que el referéndum que se celebre sobre este acuerdo sea vinculante y no de carácter consultivo y reclamó la convocatoria de elecciones anticipadas de manera inmediata.

Zaev, que asumió el Gobierno hace tan solo un año, ha anunciado un referéndum consultivo para otoño y no ha descartado aprovechar la fecha para unas elecciones legislativas anticipadas.

Mientras tanto, en Grecia Mitsotakis y su Nueva Democracia sondeaban hoy la posibilidad de presentar una moción de censura contra el Gobierno del izquierdista Tsipras.

Según fuentes del partido citadas por los medios, el escenario se plantearía para el caso de que Tsipras no acceda a consultar el Parlamento antes de la firma.

El propio primer ministro anunció ya ayer que su intención era informar al Parlamento antes de la rúbrica, pero no planteó un voto que tan solo está previsto para después de que en ARYM haya finalizado el proceso de ratificación, que incluye además una modificación de la Constitución.

La nueva Carta Magna deberá sustituir el nombre de República de Macedonia, rechazado por todos los gobiernos helenos por ser homónimo con una región en el norte de Grecia, entre otros motivos, por la nueva denominación República de Macedonia del Norte.

La sesión informativa tendrá lugar el viernes por la mañana, según informó hoy la Cámara.

El argumento esgrimido por Mitsotakis para pedir un voto adelantado es que el primer ministro no está legitimado para sellar un acuerdo de semejante trascendencia sin contar siquiera con el respaldo de su socio de Gobierno, los nacionalistas Griegos Independientes.

Su líder, Panos Kammenos, quien a la vez es ministro de Defensa, reafirmó ayer su rechazo a cualquier acuerdo que incluya el nombre de Macedonia, aseguró que los ocho diputados de su grupo votarán en contra y amenazó con expulsar del partido a quien no se atenga a la disciplina de voto.

Pese a todo, afirmó que mantiene su lealtad al Gobierno bipartito.

Desde las filas del gobernante Syriza el exministro de Educación Nikos Filis planteó reservas sobre este comportamiento y aseguró que "cuando un ministro importante disiente sobre un asunto de gran relevancia no puede permanecer en el Gobierno".