Diario Vasco

París, 13 jun (EFE).- La ONG SOS Méditerranée confió hoy en que el sábado por la noche llegue al puerto de Valencia su barco Aquarius, en el que viajan 106 inmigrantes después de que los otros 524 rescatados el fin de semana fueran trasladados a dos navíos italianos.

La cofundadora y directora de la agrupación, Sophie Beau, explicó en rueda de prensa en Marsella, donde la ONG tiene su sede, que el trayecto podría prolongarse más si empeoran las condiciones meteorológicas.

En el Aquarius, que inició su viaje ayer a las 21.00 hora local (20.00 GMT), viajan 51 mujeres, 45 hombres y 10 niños, mientras que el resto lo hacen repartidos en la nave Orione de la Marina italiana y en la Dattilo de los guardacostas.

Los barcos, según su relato, avanzan a una "velocidad reducida de diez nudos", que seguramente disminuirá pasado el Canal de Sicilia, donde esperan olas de unos cuatro metros.

Los inmigrantes, a los que Beau calificó de "náufragos", supieron anoche que se dirigían hacia Valencia, después de que el navío estuviera 48 horas detenido ante la negativa de Malta e Italia de abrirles un puerto. Recibieron la noticia "primero con incomprensión" pero "pese a todo, con alivio".

La directora explicó que su prioridad ahora es ocuparse de ellos, acondicionar el barco y "conseguir que recuperen unas condiciones dignas", imposibles cuando todavía estaban a bordo los 630 rescatados.

Beau dijo no saber qué dispositivo de acogida les espera en Valencia, porque la coordinación está en manos de las autoridades marítimas.

El Aquarius, según sus cálculos, estará fuera de su zona habitual de trabajo al menos una decena de días, lo que implica "una ausencia de medios cruciales para salvar vidas".

"Es urgente que los Estados europeos encuentren un mecanismo para organizar los rescates en el mar, por encima de cualquier consideración política. Hace años que hay naufragios. Ha habido al menos 15.000 muertos en tres años. La inacción de Europa es criminal", denunció.

Beau insistió en la necesidad de encontrar una respuesta colectiva y consideró que "el silencio" de los países ante esta situación, y ante el bloqueo que experimentó su propio barco el fin de semana, "comienza a ser ensordecedor".

"Italia no puede quedarse sola y nosotros no podemos ir a Valencia cada vez que haya un rescate. Nuestra vocación es patrullar en la zona. (...) Encontrar una solución se escapa de nuestras competencias", concluyó.