Diario Vasco

Madrid, 13 jun (EFE).- Màxim Huerta, que ha permanecido una semana como ministro de Cultura y Deportes, tan solo tuvo tiempo para tres actos públicos derivados de su cargo.

Huerta, cuyo nombramiento el pasado día 6 fue una de las sorpresas del Gobierno de Pedro Sánchez, ha presentado este miércoles su dimisión tras conocerse que usó una empresa para defraudar a Hacienda 218.332 euros entre 2006 y 2008.

En los pocos días que ha ejercido como ministro, el escritor y presentador ha asistido a tres actos públicos: la despedida de la selección española de fútbol antes de ir al Mundial de Rusia, una visita a la Feria del Libro de Madrid y un viaje a la final de Roland Garros en París.

El 7 de junio Huerta prometió el cargo ante el Rey en Zarzuela, al igual que el resto de ministros del Gobierno de Sánchez, y se mostró orgulloso de su nuevo cometido en el acto de traspaso de la cartera de Cultura de manos de su antecesor, Íñigo Méndez de Vigo.

Esa jornada, en la que asistió a la despedida de la selección española de fútbol, que partía al Mundial de Rusia, declaró en Radio Nacional de España que no se arrepentía de sus mensajes difundidos en Twitter. Los medios de comunicación se habían hecho eco de un tuit escrito por él en el que decía "odiar" el deporte.

El sábado 9 de junio se acercó a la Feria del Libro de Madrid. Habló con autores y saludó al público, y pidió "tiempo" para llevar a cabo sus políticas.

Al día siguiente viajó a París para presenciar como representante del Gobierno español la final de Roland Garros, que ganó Rafael Nadal.

Huerta deja el gobierno tras una semana y con el título de ser el ministro más breve de la democracia.