Diario Vasco

Bruselas, 13 jun (EFE).- El Gobierno griego y sus socios de la eurozona confían en acordar durante la reunión de ministros de Finanzas (Eurogrupo) del 21 de junio el final de su rescate, incluido un nuevo desembolso, una serie de medidas de alivio de deuda y la vigilancia que se aplicará tras el programa.

El ministro de Economía suplente griego, Alexis Charitsis, y el presidente del grupo de trabajo del Eurogrupo -que reúne a los segundos de los ministros y prepara las negociaciones-, Hans Viljbrief, así lo afirmaron hoy en sendas ruedas de prensa en Bruselas.

La semana que viene tenemos un Eurogrupo dónde esperamos que se alcance un acuerdo global", dijo el ministro heleno, en tanto que Viljbrief insistió en que ese día "habrá" un pacto con o sin la participación del Fondo Monetario Internacional, que aún debe decidir si da apoyo financiero al programa.

Está previsto que el tercer rescate heleno, que contaba con hasta 86.000 millones de euros de los que se han desembolsado 45.900, termine el 20 de agosto y los flecos queden cerrados ya este mes.

En concreto, los acreedores de Grecia deben aprobar un último desembolso que será de entre 11.000 y 12.000 millones de euros y servirá para nutrir un colchón de efectivo para el país.

Este debería sumar en total 20.000 millones de euros para permitir a Atenas honrar sus compromisos de deuda hasta el final de 2019 sin necesidad de recurrir a los mercados si, contrariamente a lo esperado, no logra aún financiarse por sí misma.

Por otra parte, en cuanto a las medidas de alivio de deuda, la ministra griega de Empleo, Effie Achtsioglou, indicó en rueda de prensa que la discusión se centra en la extensión de los vencimientos de sus préstamos por un periodo de hasta 15 años.

En este sentido, dijo que el Gobierno heleno espera una "salida limpia" del rescate sin necesidad de pedir una línea de crédito preventiva.

Preguntada por la actitud en las negociaciones de Alemania, el país más reticente a conceder una amplia reestructuración de la deuda helena sin condiciones políticas, la ministra dijo que hasta ahora el Gobierno de Berlín "no ha sido de gran ayuda" y que "tiene margen para dar más apoyo".

Además de la extensión de los vencimientos, a medio plazo los acreedores consideran la posibilidad de retornar a Grecia algunos de los beneficios generados por la deuda en manos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) al país.

Esto podría suponer un ingreso de unos 1.000 millones de euros al año para engrosar el colchón de efectivo, pero su desembolso podría tener condiciones, de modo que sirva como incentivo para que Grecia siga implementando todas las reformas.

También se analiza un mecanismo que vincularía el servicio de la deuda al crecimiento del país.

En cuanto al programa para monitorizar la situación tras el rescate, las instituciones se decantan por una vigilancia reforzada con visitas al país cada tres meses en lugar de cada seis en rescates anteriores.

Viljbrief explicó que tras el rescate no habrá "nuevas condiciones" políticas para Grecia, pero las anteriores "seguirán en marcha" y si el Gobierno quiere hacer cambios "tendrá que discutirlos con Bruselas".

En este sentido, la ministra griega de Empleo señaló que "las sugerencias tomarán la forma de recomendaciones, no serán obligatorias", y que la periodicidad de las revisiones aún debe fijarse.

El Eurogrupo, por su parte, insiste en que es crucial "no dar marcha atrás en las reformas" y mantener la "disciplina fiscal" y la "estabilidad política", según Viljbrief.