Diario Vasco

Moscú, 13 jun (EFE).- El asturiano Eloy Olaya, que destacó como futbolista en el Real Sporting de Gijón y en el Valencia CF, jugó 16 partidos con la selección española de fútbol, con la que disputó el Mundial de México'86, en el que marcó contra Argelia (3-0) y brilló en la goleada (5-1) contra Dinamarca, en Querétaro, en la gran tarde de Emilio Butragueño, autor de cuatro goles.

En la segunda parte de una entrevista con la Agencia EFE el ex delantero gijonés comentó sus vivencias en ese Mundial de México y, en concreto, las del partido contra Dinamarca y del de la decepción de cuartos, contra Bélgica, que eliminó a España en los penaltis después de que Jean Marie Pfaff le parase el que lanzó él.

Pregunta: Jugó el Mundial de México'86. ¿Qué se siente al defender a su país en un Mundial?

Respuesta: Creo que es algo tremendo. En aquella época era lo máximo, sin duda, porque las competiciones europeas también tenían su cosa, pero de aquella la Copa de Europa (actual Champions) la jugaba sólo el campeón de Liga y, como escaparate en el plano internacional no había nada comparado a un Mundial o una Eurocopa.

Ahora mismo la Champions (Liga de Campeones) y la Europa League (Liga Europa, antigua Copa de la UEFA) están más valoradas que antes.

Ir a un Mundial con tu país es un sentimiento y una pasión brutal. Y en el 86 creo que lo era más que ahora, incluso

P: ¿Qué recuerdos tiene, del Mundial de México'86?

R: Que éramos un grupo muy compacto, muy unido, por eso se llegó a dónde se llegó; en unas circunstancias y en un país complicado para jugar, por su situación, sus terrenos de juego, el clima, la organización, que fue algo caótica.

Pero aquel grupo se unió para conseguir algo grande. Y creo que fue un momento importante para la selección española, entonces.

P: ¿Y qué recuerda de Miguel Muñoz, entonces seleccionador español? Buen entrenador y una persona entrañable, ¿no?.

R: Era muy buen paisano, como decimos los asturianos. Buena gente y buen entrenador. Hacía un gran tándem con Vicente Miera, con el que hizo un gran trabajo táctico. Pero Muñoz era muy suave, muy tranquilo; sabía manejar bien el grupo y las situaciones. Trasmitía mucha tranquilidad, en todas las situaciones; y en los partidos.

P: Marcó contra Argelia. ¿Un gol en un Mundial es más que un gol?

R: Pues sí. En aquel momento era futbolista del Sporting y creo que muy pocos jugadores del Sporting pueden contar que hayan marcado en un Mundial. Siempre digo que lo que echo en falta en mi carrera fue ganar un título. No lo pude hacer, ni con el Sporting ni con el Valencia. Sí gané el campeonato de Europa con la sub'21 española, que está bien; pero pensaba que, sobre todo en Valencia, iba a poder ganar algo más. Pero no pudo ser.

Así que marcar en un Mundial, el día que debuté, fue algo sensacional. Era la primera vez que iba convocado y no salí hasta ese partido, que era el tercero y nos daba el pase a octavos de final. Salí en la segunda parte; y, bueno, marcar el tercero contra Argelia, que certificaba la clasificación a octavos, es un recuerdo imborrable. Y muy gratificante.

P: Luego jugó contra Dinamarca, en octavos. Usted entró tras el descanso, con 1-1; y fue participe de esa segunda parte mágica, que acabó con 5-1. Un partido histórico, que se jugó en Querétaro, con cuatro goles de Butragueño; inolvidable para muchos. ¿Cómo lo recuerda?

R: Era un partido en el que la clara favorita era Dinamarca, que había hecho una primera fase increíble. Le ganaron a Alemania (que acabaría siendo finalista), golearon a Uruguay... tenían un equipo increíble, con Laudrup, Larssen, Morten Olsen. Un equipo muy bien estructurado, que jugaba muy bien al fútbol. Muy físico y rápido. La verdad es que salimos a ese partido sabiendo que iba a ser durísimo. Se adelantaron y pudieron marcar el segundo, pero, por fortuna, antes del descanso Butragueño logró el empate, que fue lo que nos dio alas. Fue un cambio total, para ellos fue un mazazo.

Nuestra segunda parte fue fantástica, jugamos muy buen fútbol, al contraataque. Butragueño marcó esos cuatro goles y todos los que estábamos allí fuimos partícipes de esa gesta, tanto los que estaban dentro como los que estaban fuera del campo. Fue una felicidad inmensa, entrar en cuartos, porque los anteriores mundiales habían sido algo decepcionantes.

P: En cuartos se midieron a Bélgica. Entró de nuevo en la segunda mitad; y otra vez por Julio Salinas. Ese partido acabó con prórroga y penaltis. Y a usted, el suyo, que se lo habrán recordado mil veces ya se lo paró Jean Marie Pfaff. ¿Cómo recuerda aquello? ¿Fue duro?

R: (ríe) Sí, era un partido que afrontábamos con mucha ilusión, porque, a diferencia del anterior, íbamos de favoritos nosotros. Precisamente por la forma en la que habíamos eliminado a Dinamarca en octavos. Bélgica había llegado sin hacer mucho ruido. Sabíamos que era difícil, porque eran muy sólidos, sobre todo en defensa. Pero no tenía jugadores excesivamente brillantes, salvo Gerets, el lateral derecho. O Ceulemans, en punta.

Yo creo que durante los primeros 90 minutos y en la prórroga fuimos mejores y que merecimos pasar, porque buscamos mucho más el gol que ellos. Pero Bélgica jugó sus armas, marcó el primero, luego empató Señor... y nosotros seguimos buscando la remontada. Estábamos muy motivados, porque sabíamos que en semifinales nos esperaba la Argentina de Diego Armando Maradona.

Al final, no pudimos marcar otro gol y llegamos a los penaltis, que son una lotería. Ellos tuvieron el mérito de marcar los cinco, porque los tiraron muy bien. Nosotros de los cinco fallamos uno. El que me tocó a mí...

Pero creo que caímos de una forma muy injusta. Porque sin hacer un partido muy brillante, fuimos muy superiores.

P: Se recuerda que no marcó ese penalti, pero no hay que olvidar que para 'fallarlo' hay que tener el valor de lanzarlo, siendo uno de los más jóvenes del equipo. ¿No?

R: Bueno, dentro de aquella selección también había un grupo muy joven. Yo tenía 21 años. Butragueño tenía 22, Míchel también. Tomás, Calderé, Francisco... Juan Carlos Ablanedo, que también estaba, tenía 22, también. Maceda, Goicoechea, Camacho, Julio Alberto y Victor eran los veteranos. Pero también estaba Julio Salinas, que era de los jóvenes... creo que Muñoz llevó bien ese grupo.

P: ¿Y cómo lo vivió, entonces? ¿Qué recuerdo tiene, de aquello?

Yo estaba convencido de que ese penalti lo iba a tirar, aunque no estaba estipulado de antemano y se decidió sobre la marcha. Llevábamos mucho tiempo concentrados. Al final de los entrenamientos los delanteros y medios centros nos quedábamos a rematar y a ensayar penaltis. Yo llevaba tiempo tirándoles penaltis a Ablanedo, a Urruti y a Zubizarreta, que eran los porteros. Sabía que iba a tirar.

Recuerdo ese momento. Vino Miera y me preguntó que cómo estaba y si estaba para tirar. Le dije que sí. Luego ya vino Muñoz y me dijo que tiraba el segundo. Nos dio unas consignas, nos dijo que tranquilos que confiaba en nosotros y que estuviéramos valientes y serenos. Ellos los tiraron muy bien todos, ese fue el problema Normalmente siempre hay alguno que falla.

Eso se repitió en Corea, que ellos marcaron los cinco y nosotros fallamos uno, con Joaquín. No es habitual que todos marquen, porque hay tensión; y también hay aciertos de los porteros.