Diario Vasco

Madrid, 13 jun (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha dicho hoy que la decisión del Gobierno de acoger a los 630 inmigrantes a bordo del Aquarius es una "llamada de atención simbólica", un "electroshock político" a la Unión Europea para que "se tome en serio el problema".

En un encuentro con periodistas, el ministro ha explicado que si en Europa no existen las fronteras interiores, la frontera exterior debe ser común, por lo que lo ocurrido con el buque Aquarius y la reacción española " es un toque de atención ante un problema de extrema gravedad".

La llegada masiva de inmigrantes "es un problema común de todos los europeos y no parece que todo el mundo lo vea así", ha subrayado el ministro, para quien "la política de inmigración de la UE no puede ser un 'estamos preocupados', sino 'estamos ocupados'".

"Si no somos capaces de controlar y reconocer la frontera común, va a ser muy difícil sostener que no haya fronteras interiores. Hay que ser consecuentes" y afrontarlo de forma común, ha dicho.

Borrell se ha mostrado convencido de que este asunto -la negativa de Italia a dejar atracar el barco cargado de inmigrantes y la decisión de España de darle acogida- va a ocupar buena parte de la conversación en la próxima reunión del Consejo europeo, prevista para los días 28 y 29 de junio.

"Se va a poner sobre la mesa. Italia va a tener que explicar lo que ha hecho y España lo que ha hecho", ha comentado antes de apuntar que "a veces hay que sacudir un poco las cosas para que se muevan".

Así ha observado que "Italia lleva mucho tiempo pidiendo ayuda" y que este problema que hoy afecta a Italia "mañana afecta a Grecia, o a España o a cualquiera", por lo que debe ser abordado de forma común. "Ha llegado el momento de hablar en serio de inmigración", ha dicho.

Preguntado por si la decisión de España de acoger a estos inmigrantes pueda suponer un "efecto llamada", Borrell ha apuntado que "todo el mundo sabe que cambiar a una ruta de 1.500 kilómetros no es una opción" y que "si mañana llega otro barco, pues cada día tendrá su afán, pero el traslado aquí no puede ser una solución perenne".

Además, en una entrevista en la COPE, el ministro ha explicado que España puede aumentar el número de personas que recibe "simplemente para cumplir lo acordado" ya que "está muy lejos" de llegar a los cupos de inmigrantes que se asignaron al país.

Y que las cifras de llegada de inmigrantes "no son tan alarmantes", pero que la llegada se ha "convertido en un fantasma social", cuando es una cuestión "estructural y permanente".

Finalmente, y sobre el hecho de que las autoridades italianas hayan explicado la decisión española como un éxito propio, Borrell ha apuntado que "hay que comprender que la situación de Italia es una de exasperación social", y que la acogida en España "es un triunfo para la gente del barco".