Diario Vasco

Jerusalén, 13 jun (EFE).- El Sindicato de Periodistas Palestino, la Campaña de boicot y 17 organismos culturales palestinos pidieron hoy boicotear la celebración de Eurovisión 2019 en Israel para evitar que la marca de este concurso "se manche de forma irreversible" con el "expediente atroz" israelí en Derechos Humanos.

"¿Habría Eurovisión celebrando el concurso en la Sudáfrica del apartheid?", se preguntan los firmantes en una misiva dirigida tanto a los miembros de la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) como a los países participantes, los futuros concursantes y el público en general.

La carta argumenta que Israel "está usando descaradamente Eurovisión como parte de una estrategia oficial de marca para mostrar 'su rostro más bonito', y encubrir y distraer la atención de los crímenes de guerra (cometidos) contra los palestinos".

Desde el 30 de marzo y hasta principios de junio, tiempo que se repitieron en la Franja de Gaza manifestaciones contra el bloqueo israelí y por el derecho al retorno, más de un centenar de palestinos murieron por fuego israelí y otros 13.000 resultaron heridos, recuerda el texto.

Este martes, el Gobierno israelí accedió a ofrecer Tel Aviv, Haifa y Eilat como otras tres posibles candidatas para acoger el evento después de que la EBU pidiera una ciudad "menos divisiva y controvertida" que Jerusalén, cuya parte Este está ocupada desde 1967 y sobre la que la comunidad internacional no reconoce soberanía israelí.

"Independientemente de que se celebre en Jerusalén, Tel Aviv o en cualquier otro lugar bajo control del régimen de apartheid de Israel, el concurso debe ser boicoteado para evitar ser cómplices", sentencia la carta.

El pasado 6 de junio, la selección argentina canceló un partido amistoso con Israel, que tenía previsto jugarse en la ciudad norteña de Haifa y que las autoridades israelíes movieron a Jerusalén.

Según medios locales, la nueva ubicación buscaba hacer del evento deportivo -de difusión global por la presencia de estrellas como Lionel Messi- una herramienta política para promocionar la aceptación internacional de Jerusalén como capital de Israel, en contra del hasta ahora consenso internacional, modificado recientemente por la Administración estadounidense de Donald Trump.