Diario Vasco

Jerusalén, 17 may (EFE).- "La situación en Gaza es devastadora y la crisis está lejos de haber terminado", dijo hoy Jamie McGoldrick, coordinador humanitario de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), y pidió "apoyo urgente" para las necesidades humanitarias de las víctimas de los últimos días.

"Las existencias de medicamentos o suministros se están agotando, con pocos recursos para reponerlos", alertó McGoldrick hoy en un comunicado, y añadió que la capacidad de OCHA para brindar asistencia médica y apoyo a las familias afectadas "es extremadamente limitada debido a la falta de fondos", por lo que pidió 1,2 millones de dólares para medicamentos y otros 3,9 para "suministros técnicos y médicos de emergencia".

Por otro lado, OCHA declaró que necesita 19,5 millones de dólares para cubrir necesidades a medio plazo y avisó de que su plan de respuesta humanitaria de 2018 en Gaza, para el que necesita 400 millones de dólares, hasta ahora solo ha recibido el 16% de la financiación requerida.

"Por cada persona muerta y herida esta semana y las anteriores, hay una familia y una red de amigos afectados", expresó McGoldrick, valorando los efectos de la violencia en las protestas por la Gran Marcha del Retorno, con 62 palestinos muertos por fuego del Ejército israelí esta semana y un total de 110 fallecidos desde que las marchas empezaron el 30 de marzo.

OCHA denunció también "el contexto de catástrofe humanitaria" causada por los "casi 11 años de bloqueo israelí, junto con la división política interna palestina y una crisis energética que deja a los dos millones de habitantes de Gaza con cortes de electricidad de hasta 22 horas por día".

También puso de relieve en el comunicado que a pesar de los suministros médicos que entraron los últimos días, "la grave escasez de medicamentos" y "las dificultades" para obtener asistencia médica fuera de Gaza hacen que la Franja siga necesitando mucho socorro humanitario.

El martes Israel abrió el paso fronterizo de Kerem Shalom, que había sido quemado por manifestantes palestinos por tercera vez el pasado viernes, para que entrasen al enclave ocho camiones con ayuda médica.

Según informó la prensa local, Hamas rechazó los dos camiones con material médico procedentes de Israel (aceptó cuatro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y dos de UNICEF), según recogió la prensa local.

"Representantes de Hamás revisaron los camiones, vieron pegatinas de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) en los medicamentos y dijeron que no iban a aceptar medicinas con ese origen", dijo un portavoz de la Coordinación del Gobierno israelí para las Actividades en los Territorios palestinos (COGAT, por sus siglas en inglés), según recogió el diario Times of Israel.