Diario Vasco

París, 17 may (EFE).- Con la boca abierta y la mirada perdida, la futura estatua de cera del presidente francés Emmanuel Macron en París recibe de todo menos halagos, hasta el punto de que el propio director del museo Grévin reconoce que el mandatario aparece "estresado y angustiado", por lo que no descarta rehacer la obra.

"Algo no funciona en la estatua", admitió a Efe el director del museo de cera parisino, Yves Delhommeau, que ya no está seguro de si fue buena idea retratar al presidente con la boca abierta.

La entrada de la obra en esta galería fundada en 1882 estaba prevista para el próximo 24 de mayo, pero vistas las críticas el director no descarta recomenzar de cero, a pesar del tiempo y el gasto que suponen este tipo de esculturas.

Más de 10.000 pelos ya han sido colocados a mano uno a uno para formar la cabellera de la pieza, cuyo coste ronda los 50.000 o 60.000 euros.

"Tirar la cabeza a la basura nos parte el corazón", afirmó Delhommeau, que añadió que "es muy inusual tener que rehacer una estatua", aunque ya ha se han dado casos antes.

Insistió en que "no dudará" en hacerlo si es necesario, pues lo último que quiere es que la figura del mandatario sea objeto de burlas, como ya está ocurriendo en las redes sociales.

Las imágenes de la talla se conocieron el pasado domingo gracias a un reportaje del canal TF1 que mostraba el taller donde el escultor Eric Saint-Chaffray elabora este encargo desde el pasado noviembre junto a otros profesionales.

Desde la emisión del programa, las redes se han llenado de capturas de pantalla del busto de cera de Macron, al que los usuarios describen como "un horror", "un completo fallo" o "un fiasco".

Antes de este aluvión de comentarios, el director del Grévin ya había sugerido algunos cambios en los ojos y otras partes de la cara, pero estas modificaciones "podrían no ser suficientes", indicó.

Parte de la complejidad de reproducir al presidente francés reside en que el museo no pudo realizar un escáner de su cuerpo, algo que hubiera facilitado la tarea de Saint-Chaffray, que tuvo que inspirarse en fotografías sacadas de internet para realizar la obra.

"La dificultad es descubrir cuáles son las dimensiones", declaró a TF1 el escultor, que lo único que sabe con certeza es que el gobernante mide alrededor de 1,72 metros de alto.

No es la primera vez que Saint-Chaffray crea una escultura a partir de instantáneas: fue el encargado de confeccionar la copia de cera del presidente estadounidense, Donald Trump, que comparte sala en la galería con su homólogo ruso, Vladimir Putin, o la reina Isabel de Inglaterra.

La intención era que la ya famosa estatua de Macron quedase "muy bien", lo que quizás generó "demasiada presión" durante el proceso, subrayó el director de este centro que expone las estatuas de expresidentes galos como François Hollande, Nicolas Sarkozy o Charles de Gaulle.

Una colección que la dirección del Grévin quiere ampliar añadiendo a una primera dama, algo que sería inédito en su historia, aunque Brigitte Macron todavía no ha dado su consentimiento.

Delhommeau admitió que la situación actual le provoca una cierta "preocupación", ya que teme que las malas críticas disuadan a otros personajes célebres de querer aparecer en su museo, que recibe más de 700.000 visitantes al año.

"Espero que tenga consecuencias positivas", confesó Delhommeau, consciente de que por lo menos este asunto les dará "publicidad".