Diario Vasco

El Cairo, 17 may (EFE).- El secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abulgueit, condenó hoy el traslado, ayer, miércoles, de la Embajada de Guatemala en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, dos días después de que Estados Unidos inaugurara su sede diplomática en la ciudad, lo cual implica su reconocimiento como capital israelí.

En una reunión de urgencia de los ministros de Exteriores de los miembros de la Liga Árabe, Abulgueit aseguró que "las relaciones árabes con Guatemala y otros países que probablemente tomen una medida similar (en el futuro) tienen que someterse a escrutinio y revisión".

Asimismo, reafirmó que la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, es "nula y no tiene efectos legales", y la calificó de "irresponsable" porque "pone a toda la zona (de Oriente Medio) en un estado de tensión" e indica "de forma flagrante la inclinación" de Washington hacia Israel, en detrimento de los palestinos.

Por su parte, el ministro de Exteriores palestino, Riad al Malki, dijo ante el consejo de la Liga Árabe que es necesario "comprometerse con las decisiones de las cumbres árabes, sobre todo la cumbre de Ammán de 1980, que invitó a cortar las relaciones con cualquier país que traslade su embajada a Jerusalén".

En ese sentido, propuso llamar a consultas a todos los embajadores árabes en Washington "para mostrar al menos el descontento árabe ante la inclinación estadounidense hacia la ocupación" israelí, además de convocar a los representantes de EE.UU. en las capitales árabes.

"En ausencia de reacciones determinantes, algunos países se atrevieron a dar el mismo paso que EE.UU. y Guatemala es un ejemplo de ello, y otros países del continente americano harán lo mismo y quizás (...) algunos países africanos, bajo la presión y el chantaje de EE.UU. e Israel", advirtió Al Malki.

El pasado lunes EE.UU. inauguró su nueva Embajada en Jerusalén y el miércoles se abrió la sede diplomática de Guatemala, mientras que Paraguay la trasladará el próximo 21 de mayo.

La ONU recomienda no tener embajadas en Jerusalén, cuya parte oriental está ocupada por Israel desde 1967 y debería ser la capital de un futuro estado palestino independiente.