Diario Vasco

Valladolid, 18 may (EFE).- No hablamos de redes sociales, es que el ariete del Valladolid Jaime Mata se mete casi siempre en la portería para agitar las redes tras marcar un gol y son ya 29 dianas, superando las 28 en una temporada regular de Javi Guerra, hasta ahora máximo goleador profesional del equipo en una sola campaña, la 2010/11.

Ese logro son palabras mayores en un club en el que han militado delanteros como Jorge "Polilla" da Silva, Goyo Fonseca, Víctor Fernández, Alen Peternac, el actual nueve de España, Diego Costa, o jugadores míticos como Gerardo Coque y Emilio Morollón.

"La fuerza de la unión" es su último "tweet" fijado sobre una foto haciendo piña con sus compañeros porque si dos cosas caracterizan a Mata son su espíritu de equipo y su poca predisposición a darse importancia.

"Estoy alucinando, yo nunca pensé que iba a llegar a estos números, ser el mejor goleador de una temporada en un club como el Real Valladolid me hace sentir orgulloso", ha asegurado esta semana el futbolista madrileño.

Ha sido curiosa y llamativa la evolución en Pucela de Jaime Mata Arnaiz (Madrid, 24 de octubre de 1988). Paco Herrera le situaba como extremo izquierdo la pasada temporada en la que falló oportunidades de todos los colores y solamente consiguió anotar cinco goles. Se entregaba, sobre todo, a la tarea de defender a su lateral.

Hasta ahora, el máximo registro de su carrera había sido en el Lleida, militando en Segunda División B. Entonces fueron solo quince goles, porque Mata no parecía un jugador llamado a las cifras que maneja esta temporada en la que, paradójicamente, comenzó de suplente en el primer partido de Liga ante el Barcelona B.

"Estoy en un momento de mucha confianza y quiero siempre ir hacia adelante porque veo que me salen las cosas", ha subrayado este ariete que acaba contrato en Valladolid el próximo 30 de junio.

Junto al guardameta Masip, es el jugador que más minutos lleva jugados esta temporada pero, a su juicio, el cansancio no pesa porque el físico va mucho con la cabeza. "Yo me encuentro bien, básicamente porque los balones me están entrando", ha precisado.

Amante de la familia, de los paseos y de la vida tranquila, Jaime Mata tiene a la afición vallisoletana "en el bolsillo" porque no son solo los referidos 29 goles (casi la mitad de los 60 del equipo) sino que lucha por cada balón como si le fuera la vida en ello.

Recientemente fue padre, sus dos años en Valladolid le han marcado pero la economía del club no permite pagar el contrato de un futbolista de semejantes cifras goleadoras y no se ha llegado a un acuerdo para la renovación, aunque él prefiere eludir el tema y hablar de ello al final de liga. Será despedido en loor de multitud.

Su profesionalidad no se cuestiona. Nadie lo hace. Igual que en algunos casos otros jugadores que terminaban contrato en el Real Valladolid han levantado el pie, Mata está pisando todavía más "el acelerador" en este final de temporada. Se diría que está echando el resto aún más en cada partido.

Su sencillez y su normalidad cautivan. Un detalle: siendo el máximo goleador de la categoría, ha dejado tirar varios penaltis a sus compañeros, pese a ser él un gran especialista, y ha sido después el primero en correr a celebrar el gol.

Esto sucede cuando la persona va por delante del goleador. Sigue siendo el mismo que empezó su carrera deportiva de adolescente en Tres Cantos, en las categorías inferiores del Pegaso. Fichó después por el Rayo, donde solo llegó a jugar con su filial en 2011 para pasar posteriormente al Lleida, donde marcó 31 goles en dos campañas

Su primera gran eclosión le llegó tras fichar por el Girona en Segunda División y la última, y definitiva, esta temporada en el Real Valladolid con ya 29 años, los mismos goles que lleva anotados. Un despertar tan tardío como atronador.

En el año de su nacimiento (1988) el club vallisoletano afrontaba una de las temporadas más exitosas de su historia, en la que acabó jugando la final de la Copa del Rey. Ahora, la entidad está viviendo tiempos difíciles pero un ascenso de la mano de este "Mata-dor" compensaría las penurias de las últimas campañas. Ese hipotético ascenso, como no, llevaría su nombre.