Diario Vasco

Nairobi, 16 may (EFE).- El Gobierno de Kenia ha ordenado el desalojo de varios núcleos urbanos del sureste del país ante el peligro de desborde de otra presa por las lluvias, después de que la semana pasada reventara una matando a medio centenar de personas, informaron hoy medios locales.

El Gobierno teme que la presa de Masinga, una de las más grandes del condado del Río Tana (sureste), pueda desbordarse en cualquier momento de aquí al viernes, debido a que la región es una de las más afectadas por las fuertes lluvias de esta temporada.

El ministro de Energía, Charles Keter, pidió a los residentes de Garissa, Garsen, Hola y Bura, núcleos urbanos del oriente del país, que "se muevan a terreno seguro", según publica hoy el diario Standard.

"Los flujos de agua son enormes y es preocupante. Esperamos que Masinga se desborde de aquí al viernes", explicó Keter, quien precisó que esta mega represa alimenta a otras cuatro río abajo, que también están llenas.

Es justamente una de estas que están más abajo la que preocupa especialmente, puesto que el agua podría llegar e inundar la ciudad de Garissa, con una población de unos 120.000 personas.

El anuncio del Gobierno viene a menos de una semana de que la represa de Solai, en el condado de Nakuru (oeste), reventase llevándose por delante a 47 personas.

El pasado fin de semana, el Gobierno de Kenia mandó inspeccionar todas las represas del país, tras el siniestro de Solai, y la Fiscalía ordenó a la Policía una investigación de las causas y posibles responsables de la tragedia.

Un responsable local de la estatal Autoridad de Gestión de Recursos Hídricos (Warma) aseguró la semana pasada que la represa de Patel es ilegal, aunque el dueño de la represa de Solai, el latifundista Mansukh Patel, atribuyó ayer la tragedia a las fuertes lluvias.

El incidente sacó a la luz una laguna en la legislación keniana que no obliga a la inspección de represas y sólo estarían supervisadas por la autoridad competente si el propietario así lo requiere.

Kenia ha registrado en los dos últimos meses lluvias intensas que han causado inundaciones y riadas que han acabado con la vida de 158 personas y el desplazamiento de casi 300.000, según el último informe publicado la semana pasada por la Cruz Roja de Kenia.