Diario Vasco

Pinhel , 16 may .- Un millar de escolares de la comarca lusa de Pinhel, en la frontera con la zona española de Salamanca, se ha convertido en un ejemplo a seguir en territorio portugués para evitar las catástrofes de 2017, donde ardieron más de 400.000 hectáreas debido a los fuegos en el centro y norte del país.

Desde principios de curso, toda la comunidad educativa -alumnos, padres y profesores- y el Ayuntamiento de Pinhel recogieron miles de bellotas de alcornoque para volver a reforestar la zona que ardió el año pasado.

"Luego las pusimos a germinar en botes de leche, más tarde las pasamos a macetas y hoy las hemos plantado", explicó a Efe uno de los maestros, António Nunes.

La iniciativa se ha desarrollado en la aldea de Bogalhal -comarca de Pinhel- donde el pasado 16 de octubre ardieron cientos de hectáreas.

Hoy, más de un millar de alumnos, profesores, voluntarios, concejales y hasta el propio alcalde de Pinhel, Rui Ventura, han plantado todos los alcornoques criados para que el terreno asolado por las llamas se pueda recuperar desde el punto de vista medioambiental.

"La educación ambiental de los niños es fundamental para prevenir los fuegos, ya que serán los hombres del futuro", afirmó Delfina Robalo, otra de las profesoras que participan en la iniciativa.

El alcalde de Pinhel insistió en declaraciones a Efe que "el objetivo es sensibilizar a los niños para que ellos lleven el mensaje a sus padres".

El Ayuntamiento aportó el terreno afectado por las llamas y varios operarios ayudaron en la plantación, que será controlada durante los próximos años por el propio consistorio.

Por su parte, Rui Ventura pidió al Gobierno luso que se apliquen más medidas contra los incendios ya que, a su juicio, "lo que se está haciendo no es suficiente".

En opinión del alcalde, la prevención y el ordenamiento del territorio forestal portugués son fundamentales para evitar los fuegos.

Además, se refirió a la necesidad de que los agricultores mantengan limpio el campo, ya que "no es admisible que el Estado portugués dé dinero a agricultores que después no tienen limpio el terreno", concluyó.

Tras finalizar la jornada, el millar de participantes se fotografió junto a una placa en la que figuran los nombres de todos los niños que han participado en la plantación de los alcornoques y que quedará perpetuada en la zona para el recuerdo.