Diario Vasco

Oviedo, 16 may (EFE).- Dos leyendas como el italiano Reinhold Messner y el polaco Krzysztof Welicki han dado hoy al alpinismo su primer Premio Princesa de Asturias de los Deportes, un galardón que reconoce tanto sus insuperables trayectorias como su labor social, humanitaria y de divulgación de los valores de su disciplina.

"Su labor social, humanitaria y de divulgación de los valores del alpinismo les ha convertido en un ejemplo para la humanidad. Sus gestas permanecerán en la memoria de futuras generaciones", señala el acta del jurado, que concedió el premio por unanimidad, y que añade que ambos "honran este deporte y son ejemplo de superación".

Messner (Brixen-Bressanone, 1944) es la leyenda viva del alpinismo que en 1970 coronó su primer "ochomil", el Nanga Parbat, en una expedición en la que falleció su hermano Günter y que hace cuarenta años hizo la primera ascensión sin oxígeno al Everest antes de culminar en 1986 la conquista de las catorce cumbres del planeta.

El montañero italiano -"tirolés del sur", proclama- consumó su proeza de alcanzar las catorce cumbres sin utilizar oxígeno artificial, a veces en solitario, y con la menor tecnología posible, un estilo tradicional y ético que caracteriza también a Wielicki.

La trayectoria de Messner no se detuvo y su carácter aventurero le ha llevado a atravesar la Antártida, el desierto del Bhután del Takla Makán, Groenlandia y el desierto del Gobi y a embarcarse, desde su perspectiva de "verde pragmático", en la defensa del medio ambiente como eurodiputado ecologista entre 1999 y 2004.

Fundador de la Messner Mountain Foundation, desde la que ayuda a los habitantes de las zonas montañosas de todo el mundo, el alpinista gestiona además en el Tirol italiano las cinco sedes del Messner Mountain Museum, un proyecto al que ha denominado su "decimoquinto ochomil", dedicado a la historia del montañismo.

Si Messner fue el pionero en hacer cumbre en los catorce "ocho miles", el polaco Krzysztof Welicki (Szklarka Przygodzica, 1950) fue el quinto en sumarse a esa lista, a la que añadió además la dificultad de ser el primero en coronar tres de ellas (Everest, Kagchenjunga y Lhotse) en la época invernal.

El alpinismo reconoce en Wielicki, 'el guerrero del hielo', sus valores humanos, su compañerismo y su capacidad de liderazgo para afrontar retos en la montaña, así como su labor de divulgación de los valores de su deporte en los numerosos libros que ha publicado.

Este mismo año protagonizó un intento de escalada al K2, el único "ocho mil" sin conquistar en invierno, suspendido por el mal tiempo, y que acabó con una operación de rescate en el Nanga Parbat que permitió salvar a la francesa Elisabeth Revol aunque la expedición no logró su objetivo en el caso del polaco Tomek Mackiewicz.

"El problema es cuándo bajar y tomar esa decisión me provoca miedo", afirmó tras su último regreso del K-2 un Wielicki que sigue en activo a sus 68 años y que advierte de que una persona puede cambiar de afición, "pero no de pasión".

Messner y Wielicki, propuestos por el científico Pedro Miguel Echenique, se impusieron tras llegar a las últimas votaciones junto a la regata Oxford-Cambridge, la campeona olímpica de heptatlón en Londres 2012 Jessica Ennis Hill y el bicampeón del mundo de ralis y último vencedor del Dakar, Carlos Sainz.

Al galardón, el cuarto en fallarse de los ocho que concede anualmente la Fundación Princesa de Asturias, optaban veintiuna candidaturas de doce nacionalidades y el alpinismo toma así el relevo el relevo de la selección de rugby de Nueva Zelanda, los All Blacks, del triatleta Javier Gómez Noya, y de los jugadores de baloncesto Pau y Marc Gasol, premiados en los últimos años.

En esta edición de los Premios Princesa, dotados con la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró, 50.000 euros, un diploma y una insignia, se han concedido ya los galardones de Artes (Martin Scorsese), Comunicación y Humanidades (Alma Guillermoprieto) y Cooperación Internacional (Amref Health África) y la próxima semana se fallará el correspondiente a Letras.