Diario Vasco

Bruselas, 16 may (EFE).- La Embajada de España en Bélgica conmemoró hoy la figura del primer embajador español en ese país, Rodrigo de Saavedra y Vincent, segundo marqués de Villalobar, por su "importante acción diplomática y humanitaria durante la Primera Guerra Mundial" (1914-1918).

"El trabajo realizado por la embajada y los descendientes del marqués de Villalobar pretende recuperar y mantener viva la memoria acerca de la fundamental labor que desarrolló don Rodrigo durante un periodo crucial para Europa y para toda la humanidad", indicó la embajadora de España en Bélgica, Cecilia Yuste Rojas.

Bélgica, invadida por el Ejército alemán el 4 de agosto de 194, Bélgica, se negó a colaborar con los ocupantes y proclamó su neutralidad.

El país sufrió entonces una represión que alivió la ayuda que llegaba desde España gracias a Rodrigo de Saavedra y Vincent (1864-1926), cuya labor diplomática contribuyó a que los belgas sortearan el hambre y a que muchos fueran salvados de ser fusilados.

Yuste se declaró "doblemente orgullosa" de organizar el acto por su condición de representante de España en el país belga y por su pertenencia a la carrera diplomática.

La embajadora recordó las misiones diplomáticas del primer embajador y algunas iniciativas, como la Oficina Pro Cautivos, fundada en 1915, "para localizar civiles y soldados desaparecidos y hacer lo posible por mejorar su situación y la de sus familias".

El acto celebrado en la embajada reunió este miércoles a los descendientes del marqués y de las personas y representantes de instituciones a las que asistió y protegió.

El actual marqués de Villalobar, José Saavedra Ligne, apuntó que los "grandes desafíos" de su abuelo en Bélgica fueron "hacer lo posible por conmutar las penas de muerte, ayudar a la población civil, reaccionar ante los arrestos y deportaciones y apoyar las iniciativas de los grandes hombres de negocios belgas".

"Mi abuelo parecía estar destinado a llevar una vida tranquila por sus severas limitaciones físicas, pero él tenía mucho carácter, una voluntad de hierro y recibió una importante ayuda médica", recordó Saavedra.

El marqués de Villalobar llegó a Bruselas en 1913 como embajador español y, al inicio de la Gran Guerra, fue de los pocos diplomáticos extranjeros que decidió quedarse en Bruselas junto con sus homólogos estadounidense, Brand Whitlock, y holandés, Maurits van Vollenhoven

Gracias a la colaboración entre la Filmoteca Española y la Cinematek de Bélgica, se proyectaron hoy por primera vez en público las filmaciones de la época "Bruxelles 1914" y "Val Duchesse" (1917) sobre la distribución de la ayuda humanitaria en Bélgica, con el acompañamiento del pianista Alejandro Palomar.

Por su parte, la historiadora de cine de la universidad de Lovaina, Leen Engelen, subrayó que "estas películas son testimonio de la labor del marqués de Villalobar, quien actuó como un verdadero representante de un país neutral: amigo de todos, aliado de ninguno".

Historiadores y otros expertos debatieron sobre ese contexto histórico y sobre el importante papel diplomático y humanitario desempeñado internacionalmente por la España del rey Alfonso XIII durante ese periodo, a través de sus embajadas y de otras instituciones.

Los belgas han reconocido el papel de Villalobar como mediador entre aliados y alemanes para defender la supervivencia de los ciudadanos belgas, con monumentos conmemorativos en diferentes puntos del país.

Hay un busto del diplomático español en el Senado belga, una calle en Bruselas que lleva su nombre y una placa conmemorativa en la puerta de la que fue su sede como diplomático, entre otros objetos conmemorativos que recuerdan su labor en el país.