Diario Vasco

Yaundé, 16 may (EFE).- El Gobierno de Camerún admitió hoy primera vez que sus fuerzas de seguridad han cometido abusos de derechos humanos en la lucha contra los movimientos separatistas anglófonos.

El ministro de Defensa de Camerún, Josep Beti Assomo, señaló que "soldados cameruneses maltrataron y ataron a un supuesto líder separatista llamado 'General'", a quien se buscaba por "actos de violencia y asesinato de las fuerzas de seguridad".

En un comunicado divulgado por la televisión pública Camerún Radio Televisión (CRTV), Assomo indicó que se ha abierto una investigación para esclarecer los hechos, ocurridos durante la detención del separatista el pasado sábado.

El ministro se pronunció así después de que circulase por las redes sociales del país un vídeo en el que aparecía un gendarme que pisoteaba a hombre en un charco de barro.

Esta es la primera vez que el Gobierno de Camerún reconoce abiertamente la violación de los derechos humanos por las fuerzas de seguridad implicadas en la lucha contra los separatistas, a pesar de las quejas formuladas por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional (AI), que ha enunciado casos de tortura.

El conflicto anglófono en Camerún se ha recrudecido en los últimos meses con la aparición de grupos armados como las Fuerzas de Defensa de la Ambazonia, cuyos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han dejado numerosas víctimas mortales.

Camerún fue colonia británica y francesa hasta 1960, cuando se independizó de ambas potencias e instauró un Estado federal hasta la celebración de un referéndum en 1972, que lo unificó.

Desde entonces, el inglés y el francés son idiomas cooficiales y conviven junto a unas 250 lenguas locales.

Sin embargo, la minoría anglófona se queja de marginación respecto a la mayoría francófona en materia de distribución de la riqueza y de que el inglés se considera una lengua secundaria, por lo que reclaman la vuelta al federalismo o la independencia.

El Gobierno camerunés, dirigido por el presidente Paul Biya desde 1982, se muestra inamovible frente a estas demandas e incluso se niega a que sean debatidas en órganos legislativos, lo que ha provocado fuertes quejas por parte de la oposición.