Diario Vasco

Vorónezh , 16 may .- Los bancos de alimentos, las donaciones de los supermercados y la reutilización de los desechos fueron algunas de las alternativas presentadas hoy en Rusia por distintos países de Europa y Asia para no desperdiciar la comida.

Una de las iniciativas fue la de Viktoria Krisko, la presidenta del banco de alimentos Rus, que en los últimos cinco años ha distribuido más de 20.000 toneladas de alimentos entre las personas desfavorecidas de Rusia.

Ante los asistentes de la Conferencia bienal de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Europa y Asia Central, inaugurada hoy en la ciudad rusa de Vorónezh, Krisko subrayó el trabajo que realizan con las principales cadenas productoras y distribuidoras de alimentos.

En concreto, la fundación caritativa reparte más de 70 toneladas de productos lácteos semanales en asociación con las empresas del sector, uno de los que registran más pérdidas.

"Creamos un fondo para mejorar la logística", dijo la responsable, quien explicó que así pueden entregar esos productos en camiones con cámaras frigoríficas para que no se echen a perder en las largas distancias que recorren.

En el sector pesquero, un asesor del Gobierno ruso, Aleksandr Okhanov, señaló que están intentando modernizar el transporte para hacer frente a las pérdidas, que representaron un tercio de las 4,6 millones de toneladas de pescado capturado en 2016 en el país.

Además, han introducido medidas como un sistema de certificación y de vigilancia de los cargamentos, o el procesamiento de los restos del pescado para la elaboración de piensos y abonos.

"Con independencia del nivel de desarrollo, la proporción de pérdidas y desperdicios pesqueros es dos veces más alta que la media de la industria, entre otras cosas porque esos productos son perecederos", afirmó Okhanov.

Según datos de la FAO, 1.300 millones de toneladas de alimentos se pierden o se desperdician al año en todo el mundo, un tercio de la producción total para el consumo humano.

En la Unión Europea se registran anualmente pérdidas de unos 88 millones de toneladas, con un coste estimado de 143.000 millones de euros, que se concentran sobre todo en los hogares, la alimentación y la distribución.

La Comisión Europea adoptó en 2017 unas directrices para facilitar la recuperación de la comida para aquellos que la necesitan, mientras que el Parlamento Europeo fijó en abril que los Estados miembros deberán aspirar a reducir el desperdicio de alimentos a la mitad para 2030.

Francia es uno de los países europeos que ha legislado al respecto, aprobando en 2016 una ley que obliga a las grandes superficies a donar los alimentos sobrantes.

La diplomática francesa Delphine Borione recalcó "la responsabilidad de las empresas" en relación con ese problema, que están intentando resolver también con incentivos fiscales a favor de dichas donaciones, campañas de sensibilización social y diálogo con todos los actores de la cadena alimentaria.

Turquía está llevando a cabo programas para cubrir las pérdidas y los desperdicios de alimentos, incluido uno para que un alimento tan básico como el pan no acabe en la basura, dijo un responsable del Ministerio de Agricultura de Turquía, Volkan Gungoren.

Mientras, desde la sociedad civil, la presidenta de la red Urgenci, Judith Hitchman, criticó que esos esfuerzos no son suficientes cuando "el sistema industrial sigue produciendo un exceso de alimentos baratos y perpetúa la marginación" de las poblaciones rurales.

Como alternativa, la activista llamó a vincular más a los consumidores con los pequeños agricultores mediante un sistema de compras públicas.