Diario Vasco

Madrid, 16 may (EFE).- Una mujer acusada de matar a su hermana embarazada con catorce puñaladas en el piso que ambas compartían en Hoyo de Manzanares (Madrid) en 2016 se ha declarado hoy inocente y ha explicado que huyó de la casa después de que la víctima intentara agredirla y manifestara que se iba a suicidar.

Así lo ha declarado la acusada, Wilma Elizabeth M. C., en el juicio que ha comenzado hoy en la Audiencia Provincial de Madrid y en el que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 15 años de cárcel por un delito de homicidio doloso y otro de aborto no consentido.

Según el Ministerio Público, el 6 de marzo de 2016 Wilma Elizabeth, de 39 años, apuñaló a su hermana Ilsa, de 28, "con ánimo de quitarle la vida" hasta catorce veces con un cuchillo de once centímetros de hoja y una de estas puñaladas le atravesó el corazón y le produjo la "muerte inmediata" a ella y al bebé que esperaba.

Wilma, nacional de Paraguay y en situación irregular en España, permanece en prisión provisional desde su detención el 8 de marzo de 2016 y hoy ha narrado su versión de los hechos, que según ella comenzaron cuando la fallecida comenzó a darle patadas y a tirarla al suelo para después sacar un cuchillo e intentar clavárselo.

Ilsa, según la investigada, no paraba de repetir en ese momento "tenemos que morir porque va a traer la bomba" en referencia a "un novio moro" que ella tenía, que vivía en Bélgica y la amenazaba constantemente.

Además, la acusada también ha explicado que su hermana trataba de ocultar su embarazo y se autolesionaba con frecuencia porque aludía a que escuchaba una voz en francés que le decía "ese bebé no va a vivir" y también había intentado suicidarse en varias ocasiones con "tijeras, pistolas y cuchillos" en España y en su país de origen.

La acusada, según ha continuado narrando, aprovechó un momento del forcejeo en que se le cayó el cuchillo a su hermana para salir corriendo de la casa con dificultades, pues se encontraba herida y sangraba, mientras que Ilsa se quedó en el piso "sana", sin ninguna herida y manifestando constantemente que se iba a suicidar.

La fiscal ha preguntado a la acusada cómo encajaba en su relato del suicidio el hecho de que la víctima presentara hasta catorce heridas de puñaladas y una de ellas le atravesara el corazón, cuestión ante la que Wilma se ha mostrado muy sorprendida y ha manifestado que le duele mucho porque "alguien está mintiendo ahí".

Para terminar su declaración, la acusada ha expresado entre sollozos que lleva "dos años llorando" porque extraña mucho a su hermana y ha añadido que nunca podría haber pensado hacer algo así porque prefiere que le pase algo a sí misma que a su familia y además, ha añadido, ella no mataría "ni a una gallina".

El juicio continuará mañana con los primeros testigos, entre ellos familiares y conocidos de las hermanas y los policías encargados de las primeras investigaciones.