Diario Vasco

Casablanca , 17 abr .- Trasladar el 'Despacito' de Luis Fonsi a un musical de Broadway o convertir el 'Thriller' de Michael Jackson en un tema de jazz de los años 20: con su fórmula de adaptar 'hits' contemporáneos a géneros de sabor añejo y la ayuda de YouTube, Postmodern Jukebox, el proyecto musical del pianista estadounidense Scott Bradlee, ha alcanzado un éxito global.

Cinco años después de su estreno, el canal de YouTube de Postmodern Jukebox (o, por su acrónimo, PMJ) acumula casi 1.000 millones de reproducciones y 3,3 millones de suscriptores, que cada semana acuden a descubrir la última creación de Bradlee y sus colaboradores.

Esta difusión cibernética ha permitido a PMJ, que nació hace un lustro con grabaciones improvisadas en un apartamento del distrito neoyorquino de Queens, editar sus propios álbumes (más de quince) y salir de gira por los cinco continentes.

PMJ es una de las cabezas de cartel del festival Jazzablanca, celebrado esta semana en la ciudad marroquí de Casablanca, donde dos miembros de este colectivo musical, la vocalista Dani Armstrong y el bajista Adam Kubota, atendieron a Efe.

"Teníamos millones de fans antes de dar nuestro primer concierto. Estuvimos dos años haciendo vídeos antes de salir de gira por primera vez", explicó Kubota.

El bajista grabó con Bradlee, la cantante Robyn Adele Anderson y el percusionista Allan Mednard el primer vídeo de PMJ que se hizo viral, una sencilla versión instrumental de 'Thrift Shop' (Macklemore y Ryan Lewis) que demostró el potencial del proyecto.

Progresivamente, la calidad y complejidad de las grabaciones fue aumentando y, al mismo tiempo, creció la lista de colaboradores de PMJ, que se configura como un "elenco rotatorio" en el que, asegura Armstrong, "nunca sabes con quién vas a tocar".

La plantilla de PMJ es tan extensa que ahora mismo está desdoblada para realizar dos giras simultáneas (una en Europa y África y otra en Estados Unidos), e incluye a artistas procedentes, en palabras de Kubota, "de todas partes del universo musical": bailarinas de claqué, cantantes de gospel, actores de musicales y hasta exconcursantes de 'American Idol'.

La esencia del proyecto, empero, permanece intacta: "Te sientas en una habitación con Scott y, simplemente, haces 'brainstorming'. Llevamos una lista con canciones, elegimos una, Scott empieza a tocar el piano y saca los arreglos básicos. Es todo muy informal", detalló Armstrong.

Las grabaciones, que tienen como escenario el salón de la casa de Bradlee, cuentan con un elevado grado de improvisación: "Los músicos aparecen una hora antes de grabar, echan un vistazo a la hoja de papel que ha preparado Scott y la interpretan a la perfección. Es increíble", contó la vocalista.

Armstrong y Kubota coincidieron en subrayar que trabajan con una libertad de ideas absoluta, y a menudo buscan inspiración en elementos no estrictamente musicales como el cine o la moda para configurar el aspecto final (tanto visual como sonoro) de la 'cover'.

De este modo, el 'Look what you made me do' de Taylor Swift acaba convertido en una canción de cabecera para una película de James Bond y el 'Umbrella' de Rihanna parece sacado de la banda sonora de 'Cantando bajo la lluvia'.

Y esa libertad transpira en el variadísimo repertorio de artistas versionados por PMJ: de Oasis y Radiohead a David Guetta y Justin Timberlake, pasando por divas del pop como Katy Perry y Beyoncé o el rock de Aerosmith y Guns N' Roses, todo es susceptible de transformarse en una balada de jazz o una melodía de cabaret.

El abundante público que se congregó el pasado domingo para ver a PMJ en Casablanca pudo corear, por ejemplo, 'Bad Romance' (Lady Gaga), 'Are You Gonna Be My Girl?' (Jet) o 'Blank Space' (Taylor Swift).

"Si a la gente le gusta es porque elegimos canciones que conocen y contamos con una serie de músicos y artistas de talla mundial. Todo parte de los ingredientes de calidad que tenemos", señaló Kubota.

Y añadió: "Todos somos amigos. Cuando la gente ve los vídeos suele decir: '¡Parece que os lo estéis pasando genial!'. Bueno, no es que lo parezca, es que realmente nos lo pasamos bien, y cuando ves a otras personas disfrutando con tanta naturalidad es fácil que te guste".

Así se ha forjado esta irónica historia de éxito, en la que unos músicos de espíritu 'vintage' se han servido de Internet para hacerse famosos.

"Es cierto que, cuando haces versiones en YouTube, la gente quizás no te toma muy en serio, y es difícil tener cierta aceptación crítica. Pero lo bueno de YouTube es que no necesitamos una discográfica, podemos mostrar nuestro producto directamente al público... Y siguen comprando entradas para vernos", concluyó Kubota.