Diario Vasco

A Coruña, 17 abr (EFE).- La Guardia Civil y la Policía Nacional han detenido a cuatro personas y se han incautado de 50 kilogramos de hachís de alta pureza, de 102.000 euros en metálico y de dos vehículos en una operación desarrollada en A Coruña.

Los hechos, según indican ambos cuerpos de seguridad en un comunicado, sucedieron en un garaje situado en la Avenida de Oza de A Coruña, cuando los agentes han detenido a cuatro hombres de entre 28 y 37 años -J.I.M.M. de 34 años, A.C.G. de 29 años, I.G.V. de 28 años y M.L.B. de 37 años- cuando uno de ellos entregaba la droga al resto.

Los detenidos, junto con los efectos aprehendidos, fueron puestos a disposición ante el Juzgado de Instrucción número 8 de A Coruña, que ha acordado el ingreso en prisión incondicional de dos de ellos y la obligación de comparecer ante el juez a los demás.

Según informa el comunicado, durante los últimos meses la Policía Nacional y la Guardia Civil han realizado diversas operaciones, en las que han sido incautadas importantes cantidades de droga destinada a abastecer a traficantes locales de la provincia.

Así, recientemente, en el marco de la operación Escipión-Bucle se ha desarticulado una importante organización dedicada al transporte y distribución de importantes partidas de hachís, incautándose más de cien kilos de esta sustancia.

Más recientemente, la Guardia Civil ha desarrollado la denominada operación Mozac, en la que fueron intervenidos 33 kilos de hachís en un vehículo con destino a A Coruña.

Según la nota de prensa, junto a las investigaciones que ambos cuerpos policiales desarrollan contra el tráfico de droga a gran escala, "se viene detectando un importante flujo de hachís con destino al mercado ilícito medio y minorista".

La nota también explica que esta sustancia, por su menor precio y demanda, "ocupa un importante sector dentro del consumo de drogas, especialmente en los ambientes juveniles y escolares, uno de los más sensibles y propicios al inicio en este tipo de adicciones"

Según los investigadores, las organizaciones de narcotraficantes utilizan para el transporte y distribución de estupefacientes, vehículos acondicionados con las denominadas "caletas" en los que realizan los transportes "de manera continuada y periódica", a fin de reducir el riesgo a las intervenciones policiales.