Diario Vasco

Berlín, 16 abr (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller alemana, Angela Merkel, puso hoy condiciones a las propuestas de la Comisión Europea y del presidente francés, Emmanuel Macron, para reformar la eurozona y subrayó que se deben tomar medidas en "interés europeo y también de Alemania".

La secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, hizo públicas las dudas de los conservadores alemanes antes de que Macron llegue el jueves a Berlín para reunirse con Merkel.

El portavoz del Ejecutivo, Steffen Seibert, señaló por su parte que Alemania y Francia trabajan juntos en las reformas de la eurozona y admitió que hay "coincidencias" y "diferencias", pero garantizo que tienen la firme voluntad de llegar a una solución común.

La posición de la CDU fue analizada hoy por la ejecutiva del partido y mañana será debatida por el grupo parlamentario, explicó Kramp-Karrenbauer, quien subrayó el apoyo a que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) se convierta en un Fondo Monetario Europeo.

Sin embargo, dejó claro que debe garantizarse el derecho de los parlamentos nacionales a controlar ese fondo y señaló que no puede convertirse en un instrumento "a disposición discrecional de la Comisión ni manejado sólo con su criterio".

Ante la unión bancaria dotada de un fondo de garantía de depósitos, la dirigente conservadora se remitió a las condiciones marcadas por el anterior ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, para subrayar la necesidad de que primero se minimicen los riesgos.

A su juicio, la propuesta de la CE de avanzar de forma paralela en la minimización de riesgos y en el fondo supone desviarse del principio que defiende la CDU, cuyo lema es que quien corra riesgos financieros debe asumir las responsabilidades que se deriven de ellos.

La secretaria general de la CDU se refirió también a la propuesta de Macron para dotar de un presupuesto de la eurozona y cuestionó que se trate de una cuestión prioritaria.

En este contexto, subrayó la necesidad de abordar los "agujeros" presupuestarios que suponen el "brexit" y los gastos adicionales que se necesitan para tareas que Alemania considera fundamentales, como el refuerzo del control de las fronteras exteriores de la UE o la política de defensa.