Diario Vasco

Ginebra, 16 abr (EFE).- La Justicia suiza inició hoy las audiencias en el nuevo juicio contra el exjefe de la Policía Nacional de Guatemala Erwin Sperisen, quien es juzgado por su presunta responsabilidad en el asesinato entre 2005 y 2006 de diez reos recluidos en dos prisiones de este país.

El fiscal de Ginebra, donde se celebra el juicio, Yves Bertossa, mantuvo las acusaciones formuladas en dos juicios anteriores (2014 y 2015), en los que Sperisen fue condenado a cadena perpetua, y que el Tribunal Penal Federal (TPF) ordenó volver a realizar por defectos que detectó en ellos.

Sin embargo, el TPF no anuló las conclusiones de fondo de esos dictámenes y, por el contrario, ratificó varios de los fundamentos de las sentencias precedentes.

La Cámara Penal de Apelaciones y Revisión del Tribunal de Justicia del cantón de Ginebra, que, a partir de hoy, juzga a Sperisen, rechazó la petición que hizo la defensa del acusado al inicio de la audiencia para aplazar por tres meses el juicio.

Su argumento era que el fiscal pretendía cambiar el acta de acusación.

Bertossa, en efecto, había solicitado incluir el homicidio por omisión y la complicidad en el acta original de acusación, según la cual Sperisen fue el responsable en primer grado de las muertes de reclusos en sendas operaciones para recuperar el control de las cárceles "Infiernito" y "Pavón".

Tanto la petición del procurador de modificar el acta de acusación como la de aplazamiento por parte de la defensa fueron rechazadas por el tribunal, que inició la vista de la causa con preguntas formuladas al acusado.

Sperisen -de 47 años y que tiene las nacionalidades guatemalteca y suiza- indicó que no contestará a las preguntas de los jueces, del fiscal ni de la parte demandante por considerar que todo lo que ha dicho durante cinco años de investigaciones y procesos ha sido usado en su contra.

El que fuera jefe de la Policía guatemalteca ha pasado cinco años en prisión preventiva y desde el pasado septiembre se encuentra bajo el régimen de libertad vigilada a condición de llevar en el tobillo un brazalete electrónico.

El Ministerio Público de Ginebra le acusa de haber urdido con otros, que eran sus subordinados, un "plan paralelo" al asalto de las prisiones que estaba a cargo de las fuerzas de seguridad.

Según Bertossa, para llevar a cabo ese plan se formó un "comando paralelo" que se encargó de ejecutar a los reos, que "no murieron durante la operación", sino posteriormente en ejecuciones extrajudiciales que habrían sido perpetradas fuera de las prisiones.

Asimismo, sostuvo que Sperisen "preparó" las circunstancias para que sus subordinados pasaran al acto.