Diario Vasco

(Corrige la pena del capitán en el párrafo 6)

Seúl, 16 abr (EFE).- Las familias de las 304 víctimas que dejó el naufragio del ferri Sewol reclamaron hoy, en el cuarto aniversario de la tragedia, una nueva investigación sobre lo sucedido mientras miles de surcoreanos rindieron tributo a los fallecidos en diversas ceremonias.

Unos 1.000 familiares participaron hoy en un acto en Mokpo (costa suroeste), a unos 100 kilómetros del lugar del hundimiento, para denunciar un año más lo que consideran que fue una investigación parcial para proteger a responsables del suceso.

"El Gobierno debe revelar por qué el Sewol se hundió y por qué no se pudo salvar a las víctimas", dijo en declaraciones recogidas por medios locales Yoo Kyung-geun, portavoz de las familias y madre de uno de los más de 200 estudiantes de secundaria que se ahogaron en el naufragio.

El barco, que transportaba a estos estudiantes en viaje de fin de curso, se hundió a 70 kilómetros de la isla de Jindo el 16 de abril de 2014, y 304 de sus aproximadamente 475 ocupantes fallecieron.

Un comité de investigación concluyó en 2014 que el accidente se atribuyó al rediseño ilegal del barco, de 6.825 toneladas, a que éste transportaba más del doble de la carga permitida o a los errores cometidos por el timonel.

La investigación subrayó además que la deficiente respuesta de la tripulación (cuyo capitán fue condenado en 2015 a cadena perpetua por negligencia) evitó que se rescatara a un mayor número de pasajeros.

Los familiares denunciaron hoy de nuevo que este comité estuvo controlado por el Ejecutivo de la expresidenta conservadora Park Geun-hye, que ocupaba la jefatura de Estado en el momento del accidente, y que el órgano evitó una investigación a fondo para proteger a implicados.

Informes recientes han mostrado que la oficina presidencial surcoreana falsificó el protocolo que se siguió para informar del suceso a Park, que no apareció en público hasta muchas horas después del hundimiento.

El naufragio fue el primero de los casos en desatar un clamor popular contra Park, que acabó destituida en 2017 y que recientemente ha sido condenada a 24 años de cárcel por corrupción.

Varias ceremonias se celebraron también hoy en diversos puntos del país, dos de ellas en la ciudad de Ansan (sur de Seúl), donde se encuentra el colegio al que pertenecían los estudiantes.

La ciudad ha erigido un altar por el que en las primeras horas pasaron unas 10.000 personas, según medios locales, mientras que en la propia escuela organizó un emotivo acto en el que participaron unos 600 estudiantes y profesores.

Por su parte, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, recordó hoy a las víctimas durante una reunión con sus asesores en la que se comprometió a hacer "de la República de Corea (nombre oficial del país) un lugar seguro", según un comunicado de la oficina presidencial.