Diario Vasco

Madrid, 14 mar (EFE).- Manuel Longares utiliza una prosa primorosa y exquisita que le ha llevado a ser uno de los autores más literarios, un amor por el lenguaje que comparte con la música, y que ahora ha plasmado en "Sentimentales", donde esa debilidad y "perplejidad" por la música lleva a la locura a todo un pueblo.

Y es que para Manuel Longares (Madrid, 1943) la música no amansa a las fieras, sino que ésta puede hacer daño, llevar a cometer actos delirantes e incluso violentos, como pasa en "Sentimentales", publicado por Galaxia Gutenberg.

Todo ello, eso sí, con mucho humor y cariño, lo que convierte al libro en un homenaje a la música clásica, y un retrato de los comportamientos extremos, como los que pudo sentir Hitler escuchando a Wagner o cualquier ciudadano en un auditorio, "cuando se puede poner hecho un "borrico".

"La música es inexplicable, de verdad, explica a Efe Longares. "Te produce algo de perplejidad, cómo puede algo tan hermoso hacerte también tanto daño cuando te llega tan intensamente y ese era el motivo del libro", precisa el autor de "Romanticismo", premio Nacional de la Crítica, o "Los ingenuos", entre otros títulos.

Pero la música siempre ha corrido por las páginas de las novelas de Longares, como en la última de ellas, "El oído absoluto", en 2016, una devoción por la música clásica, a la que considera "uno de los placeres que hacen la vida mucho más agradable".

El libro cuenta, a través de un narrador descreído, la historia del amor por la música de una provincia inventada y que crítica mucho a Madrid, ciudad que es otra de las pasiones del autor.

Las calles de esta provincia están dedicadas a los compositores y sus habitantes se agrupan en una de las dos asociaciones musicales autorizadas, Septimino o Corchea.

Dividida en tres partes, la novela que es un cúmulo de palabras inventadas y de listado de músicos. La primera de estas partes, está contada por un chico del coro de músicos que va a la puerta del auditorio a montar un buen espectáculo antes de que llegue la sinfónica.

La segunda, la protagoniza un pianista que se enamora de una mujer compañera de orquesta y cuya relación terminará mal y la tercera cuenta las vicisitudes de un coro que está esperando que llegue Schubert porque le han visto en un café. Mientras le esperan tocan y cantan temas centrales de la trucha, que es como: "no me mates con tomate, mátame con bacalao...".

Un libro lleno de diversión y literatura, algo de lo que, en opinión del autor, adolecen los libros de hoy.

"Hoy hay poca literatura porque el libro está donde hay dinero. La literatura cuesta hacerla, te tiras tiempo hasta que encuentras el párrafo adecuado y exige atención al lenguaje porque es, sobre todo, el que expresa todo", dice.

"Conseguir ese lenguaje te lleva tiempo y en ello hay muchos intentos fallidos. Muchos autores salen por la calle del medio y utilizan un en lenguaje periodístico que es lo que luego les da resultado", argumenta.

"La literatura esta mal pero tiene la salvación democrática de los lectores y de los libreros y de los periodistas que les dejan hacer este trabajo, que ya no son tantos", se lamenta el escritor.

Longares, premio Francisco Umbral y el premio de los libreros por "Las cuatro esquinas" , ya tiene entre manos una nueva obra con la que regresará al tema de Madrid, el escenario favorito de este autor que ha mirado con lupa la ciudad y a sus habitantes, para trazar una especie de estampas madrileñas con sus calles y mitos.