Diario Vasco

Rabat, 14 mar (EFE).- Más de 200 personas, la mayoría de ellas agentes de seguridad, resultaron heridas en los disturbios que estallaron hoy en la ciudad minera de Yerada, en el este de Marruecos, escenario de protestas sociales desde el pasado 22 de diciembre.

Una fuente del Ministerio marroquí de Sanidad indicó que 228 personas, 208 de ellas agentes de seguridad, sufrieron heridas leves en choques entre manifestantes y las fuerzas del orden.

Los enfrentamientos estallaron cuando los antidisturbios intentaron desalojar una acampada de protesta de cientos de mineros y de sus familiares cerca de una mina de explotación clandestina de carbón, en las afueras de la ciudad, para pedir la liberación de cuatro activistas detenidos.

Por otra parte, el portal informativo Alyaoun24.com subrayó que varios manifestantes lesionados rechazaron ir al hospital por miedo a ser arrestados, mientras que el sitio informativo chouftv.ma señaló que cuatro vehículos de la Gendarmería fueron quemados.

Las protestas en Yerada, que se desarrollaron hasta el día de hoy de forma pacífica, estallaron tras la muerte accidental de dos mineros en un pozo de carbón clandestino y se extendieron a toda la provincia, de más de 108.000 habitantes y que tiene una de las tasas más altas de desempleo de Marruecos, con más del 24 % de paro.

Ayer, el ministerio marroquí del Interior advirtió de que va a impedir las protestas en Yerada y a tratar con "firmeza" a las personas que las convocan.

El Gobierno marroquí presentó una estrategia que integra varias medidas, entre las que figura la inscripción de 500 mujeres de la ciudad en el contingente de temporeras enviadas a la campaña de la fresa en el sur de España.

Otras medidas propuestas incluyen la contratación de los jóvenes en los polos industriales que están en Kenitra (centro) y Tánger (norte).

Yerada, a unos 60 kilómetros al sur de Uxda, fue un importante centro minero por los yacimientos carboníferos explotados desde los años 20, pero a partir de 1998 vive en una crisis económica tras el cierre oficial de las minas de carbón de la zona y la aparición de explotaciones informales de extracción del carbón con métodos caseros.