Diario Vasco

Barcelona, 14 mar (EFE).- La Audiencia de Barcelona ha condenado a 17 años de prisión al hombre acusado de matar a un joven de un navajazo en un bar del Puerto Olímpico de la capital catalana, en un crimen que enfrentó a dos clanes gitanos rivales del barrio La Mina de Sant Adrià de Besòs (Barcelona).

En su sentencia, la juez condena a Luis Cortés por un delito de asesinato e impone sendas penas de multa y de cuatro años de cárcel, por un delito de maltrato de obra y otro de lesiones, a dos primos suyos que agredieron reiteradamente a la víctima antes de su muerte, ocurrida el 24 de enero de 2016.

La Audiencia condena además a Cortés a indemnizar con 200.000 euros a cada uno de los dos hijos de la víctima, con 100.000 a su esposa y con 40.000 a su madre.

De acuerdo con el veredicto del jurado popular que juzgó el caso, la sentencia considera probado que Cortés y sus dos primos iniciaron una discusión con la víctima en el interior de una discoteca del Puerto Olímpico de Barcelona.

En el transcurso del enfrentamiento, Gabriel Reyes, primo de Cortés, golpeó en la frente al fallecido, aprovechándose, según la sentencia, de que la víctima "no podía ejercer una defensa eficaz por el precario estado físico en que se encontraba, por el previo consumo de alcohol, con una tasa de 2,88 gramos por litro".

Posteriormente, Luis Cortés y Juan Manuel Vargas golpearon al fallecido con "objetos cortantes" que le impactaron en la cabeza, el cuello y la espalda, aprovechándose de su superioridad numérica y de la ebriedad de la víctima.

Al mismo tiempo o inmediatamente después, añade la sentencia, con la intención de acabar con la vida de la víctima Luis Cortés le clavó un cuchillo en el torso que le perforó la arteria torácica y que provocó su muerte esa misma noche, a causa de la pérdida de sangre.

Los tres acusados son primos y miembros del clan familiar Los Pelúos de la Mina, que tras el crimen tuvo que abandonar este barrio de Sant Adrià de Besòs por temor a las represalias del clan de Los Baltasares, al que pertenecía el fallecido.