Diario Vasco

Madrid, 14 mar (EFE).- El cineasta Christian Carion le propuso a uno de sus actores fetiche, Guillaume Canet, rodar un filme a ciegas, sabiendo solo los datos personales de su personaje. El resultado es "Perdido", una cinta experimental en la que el intérprete se pone en la piel de un padre cuyo hijo ha desaparecido.

El director y guionista francés reconoce en una entrevista con Efe que para rodar este filme, que se estrena en España este viernes, "mintió y manipuló constantemente" a Canet, para que fuera él quien fuese juntando las piezas de este "filme experimental".

Rodada sin claqueta, sin maquillaje o peluquería, el protagonista vivió seis días de rodaje maratoniano con una cámara que le perseguía constantemente, privado de su teléfono móvil, e incluso comiendo solo, ya que Carion prohibió al resto del equipo hablar con él.

"Creo que hemos hecho bien haciendo la película así, porque Guillaume nunca hubiera encontrado lo que ha hallado estando ante una situación que no conocía. En 'Perdido' no hay trucos de actor posible", apostilla Carion.

"Eso -continúa- es lo que más me gusta de la película, que en un momento dado, no es un actor, es un padre de verdad", resalta sobre este filme que también "trata sobre la paranoia" llevando al límite al intérprete y también director, que ganó el Premio César en 2007 con su segunda cinta como realizador, "Ne le dis à personne" .

Canet interpreta a Julien, un hombre que viaja constantemente por trabajo, con la consiguiente ausencia que ha hecho que su matrimonio se resquebraje, hasta que un día recibe un mensaje de su exmujer (Mélanie Laurent).

Mathys (Lino Papa), su hijo de 7 años, ha desaparecido, y a Julien le invade un terrible sentimiento de culpa y decide encontrar a su hijo, cueste lo que cueste.

El resto del reparto, reconoce Carion, sí pudo trabajar el misterioso guión, y de hecho lo ensayaron con un actor en el papel de Canet antes de que él fuese al set.

"Después fui a buscar a Guillaume a París, cogimos el tren juntos y empecé a rodar en el tren. Y ya está, ahí arrancamos. La película es su improvisación total. Le he ido empujando en la dirección que quería yo para la película", cuenta el realizador de "Feliz navidad", "Mayo de 1940" o "El caso Farewell".

El protagonista, comenta, "empieza a moverse dentro de algo que ya no está racional. Para mí se convierte en un animal, como un perro de caza. Él decide ir a por algo, sin llamar a nadie ni contar con nadie, y va a hacer cosas realmente terribles".

Carion, apunta, "no juzga para nada lo que él hace": "A mí lo que me interesaba era rodar ese proceso, lo que le va pasando a este hombre. Y la pregunta que planteo al público es, en su lugar, ¿qué harían ellos?".

"Yo no sé lo que hubiese hecho -reconoce-. ¿Hubiese seguido siendo una persona civilizada? No lo sé, porque los hijos, los niños, son carne nuestra. Y, claro, esto te puede volver loco".

La cinta llega a los cines españoles tras el trágico desenlace de la desaparición del niño almeriense Gabriel Cruz, y Carion comenta que, tres semanas antes de su estreno en Francia, donde ha conseguido más de un millón de espectadores, una niña también desapareció, y "pasaron semanas" hasta que la policía científica pudo inculpar al principal sospechoso.

"Esto ha existido siempre, no sé por qué, pero desde siempre. Desapariciones de niños surgen constantemente. Existe desde hace tiempo y existirá supongo que mucho tiempo todavía", se lamenta el director.