Diario Vasco

Madrid, 13 mar (EFE).- El encarecimiento experimentado de la electricidad frente al abaratamiento del año pasado ha hecho que la inflación interanual se dispare cinco décimas hasta el 1,1 % en febrero, con lo que acumula 17 meses en positivo.

El Instituto Nacional de Estadística confirmaba hoy la variación del índice de precios de consumo, que adelantó el pasado 27 de febrero, que se sitúa en una línea más moderada que la media anual del año 2017, que se situó en el 2 %.

La aceleración del crecimiento de los precios vino motivada por el alza de los vinculados a la vivienda (que crecieron el 1,4 % frente al descenso del 2 % mes pasado), debido al encarecimiento de la electricidad, que el año pasado se abarató, y pese al descenso de precios del gasóleo para calefacción.

El ocio y la cultura aumentaron sus precios el 0,6 %, frente al descenso del mes pasado, debido a un mayor encarecimiento de los paquetes turísticos.

Los mismo ocurrió con los precios de las comunicaciones, que aumentaron el 2,3 % (casi un punto y medio más), por un mayor encarecimiento de los servicios empaquetados de telefonía; y los de otros bienes y servicios (el 0,8 % con cuatro décimas más), por el alza de los artículos y productos para el cuidado personal.

Entre los grupos que ejercieron una influencia a la baja de los precios destaca el transporte, que moderó siete décimas el crecimiento hasta el 1,1 % por el abaratamiento de los carburantes.

También afectaron los alimentos y bebidas no alcohólicas, cuyos precios crecieron el 0,9 % (cuatro décimas menos), debido a que las legumbres y hortalizas se abarataron este año, mientras que el año pasado se encarecieron.

Los productos que más se encarecieron fueron el butano y propano (13,8 %), la mantequilla (13,3 %) y los paquetes turísticos nacionales (10,7 %), mientras que los que más se abarataron fueron el transporte de pasajeros por mar (21,4 %), los equipos de telefonía móvil (13,4 %) y las legumbres y hortalizas (10,6 %).

Una vez eliminados los elementos más volátiles de la cesta de la compra (energía y alimentos frescos), la inflación subyacente aumentó tres décimas y se alineó con el índice general en el 1,1 %, lo que no ocurría desde octubre de 2014.

En tasa mensual, el IPC registró en febrero un ascenso del 0,1 %, frente al descenso del 1,1 % que marcó en enero y del 0,4 % que contabilizó el mismo mes del año pasado.

Esta mejora estuvo motivada por el encarecimiento de los paquetes turísticos, los servicios empaquetados de telefonía, los servicios de alojamiento y restauración y la electricidad, pese a la contención que ejerció al final de las rebajas la bajada de carburantes y lubricantes y del pescado fresco, carne, legumbres y hortalizas frescas.

El ministro de Economía, Román Escolano, ha destacado que el IPC armonizado está en línea con el de la eurozona, por lo que el diferencial de inflación de España es nulo respecto al conjunto de la zona euro.

Los sindicatos han puesto de manifiesto el contraste que supone que la inflación cerrara el año con una media del 2 % y que este mes se haya situado en el 1,1 %, frente a la exigua revalorización de las pensiones del 0,25 % o de los salarios.

UGT ha denunciado hoy que los cuatro años de crecimiento económico no se reflejan en las familias, que siguen experimentando pérdidas de poder adquisitivo de los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales.

CCOO, por su parte, ve con "preocupación" la reducida inflación estructural, que es el reflejo del menor impulso de la demanda interna derivado de los bajos niveles de salarios e inversión pública.

Desde la CEOE ha vuelto a defenderse la moderación salarial porque "cualquier deterioro de la competitividad tendrá un efecto en el crecimiento de la economía española", y tras considerarse que la inflación podría incrementarse "unas décimas" en los próximos meses si el precio del petróleo se mantiene en los niveles actuales.