Diario Vasco

Madrid, 13 mar (EFE).- El escritor irlandés Sebastian Barry decidió escribir una novela sobre una historia de amor entre dos soldados en la Norteamérica del siglo XIX cuando su hijo le dijo que era gay, una oportunidad extraordinaria para él porque, asegura, "la historia del mundo homosexual no está escrita".

Barry (Dublín, 1955) ha recibido numerosos galardones en su carrera como escritor de novelas y obras de teatro, dos de ellos por su último libro, "Días sin final", editado en español por Alianza de Novelas, que ha recibido los premios Costa 2016, Walter Scott de Ficción Histórica 2017 y con el que quedó finalista en el Man Booker del pasado año.

En una entrevista con Efe, recuerda cómo en 2015 uno de sus hijos, que entonces tenía 16 años, se mostraba preocupado y angustiado cuando solía ser un chico "radiante y alegre": "Pasó así algún tiempo hasta que llegó un día que entró en mi cuarto y me dijo que era gay. En ese momento ganó su libertad, se volvió libre".

Barry unió esta experiencia a algunas fotos antiguas que había visto, imágenes de hombres cogidos de la mano que le inspiraron para escribir esta historia.

Una historia que comienza en 1850 cuando, tras llegar a Estados Unidos huyendo de la hambruna, Thomas McNulty se alista con 17 años en el ejército y conoce John Cole, con el que vivirá una historia de amor y luchará en las guerras indias y, posteriormente, en la Guerra de Secesión.

Ambos pasan terribles penalidades, pero también momentos llenos de vida y asombro. Adoptan a una niña india y ante los tres surge la posibilidad de una felicidad duradera, siempre y cuando logren sobrevivir.

El escritor quería también explorar lo que pensaba un irlandés de la época sobre Estados Unidos, un país creado "sobre una gran masacre", la de los indios, cuando Irlanda también fue víctima del colonialismo durante cientos de años.

"La historia gira en torno a la idea de que un irlandés hace lo mismo en Estados Unidos que los ingleses en Irlanda", indica el autor, que asegura que le resultó asombroso pensar que las matanzas de indios fueran el principio de un país que es el adalid de la libertad.

Por eso cree que su novela es un canto a la libertad, más allá de la raza o la condición sexual, una historia de ficción que cree que pudo ocurrir realmente.

La inocencia de sus protagonistas en medio de tanta violencia se entiende en el contexto de la guerra, donde se asume, asegura Barry, que "tienes que matar o que te maten", algo que va más allá de la moralidad del ser humano y transmite su idea de que "hay que admirar la belleza del mundo por el mero hecho de estar vivos".

Cuando acabó "Días sin final" en diciembre de 2015, en cuyo proceso de escritura disfrutó de su "mejor experiencia", Sebastian Barry pensó que no era una buena novela y que tendría que comenzar otra en enero. Pero pronto le dijeron que era su mejor libro y comenzó la "gran aventura" de los premios que recibió y los reconocimientos de los lectores.

Con esta novela, Sebastian Barry acometió un "nuevo comienzo" y se deshizo de su estilo tradicional en los últimos 30 años de escritura, desprendiéndose de cualquier tipo de poesía, recuerda.

Una novela que dedicó a su hijo, que, como sus otros dos hermanos, dice el escritor, no suele leer sus novelas. Pero en los días anteriores al referéndum que se celebró en Irlanda sobre el matrimonio homosexual, envió una carta a un periódico y su hijo le dijo: "No eres gay pero eres un aliado. Y me gusta tu libro". "Para mí -dice Barry- fue como si hubiera ganado el premio Nobel".