Diario Vasco

Berlín, 13 mar (EFE).- El Tribunal Supremo alemán falló hoy a favor de que las cajas de ahorro alemanas puedan seguir utilizando formas masculinas como "cliente" en sus formularios con independencia del género, en contra de la demanda presentada por la activista octogenaria Marlies Krämer.

La sentencia argumenta que la demandante "no sufre ningún perjuicio por el uso de la forma masculina genérica según el artículo 3 de la Ley de trato igualitario".

Para el tribunal, el uso de la forma masculina para ambos sexos en el lenguaje diario permite concluir que éste puede abarcar a los dos géneros, sin por ello ser discriminatorio.

El fallo constituye el freno definitivo al recorrido judicial que ya había llevado a la activista feminista de 80 años Marlies Krämer por dos instancias judiciales previas, en las que también había perdido.

"La discriminación de la mujer está extendida a nivel mundial", aseguró Krämer en una entrevista con EFE, "y empieza con el lenguaje, en el que las mujeres no tienen ninguna presencia".

Esta lucha en contra de la discriminación de la mujer fue la que motivó a Krämer a emprender una batalla judicial para obligar a las cajas de ahorros a modificar sus formularios e impresos bancarios "discriminatorios".

"Sócrates decía que quien no aparece en el lenguaje no existe", recordó Krämer, para quien "las mujeres serán tratadas en la vida del mismo modo en que lo sean en el lenguaje"

"Cliente", "Titular de cuenta" o "prestatario" son algunas de las formulaciones utilizadas por las cajas de ahorro alemanas para dirigirse a sus clientes, sean hombres o mujeres.

Para el tribunal, sin embargo, estas formulaciones escritas no suponen ninguna vulneración del derecho de la personalidad, ya que se constató, además, que la caja de ahorros demandada "se dirigió (a la demandante) tanto en conversaciones personales como en escritos individuales utilizando el encabezamiento 'Señora'".

El fallo en favor de Krämer habría supuesto una renovación obligatoria de todos los formularios utilizados por las cajas de ahorro para dirigirse a su clientela, en plena discusión mundial sobre la discriminación de la mujer y la igualdad de oportunidades.

Krämer, por su parte, lamentó que "allí donde está realmente el poder y donde se decide el reparto de la riqueza, siga dominado exclusivamente por los hombres".