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Londres, 13 mar (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, reconoció hoy sentirse "animado" por el apoyo internacional que está recibiendo el Reino Unido por el caso del envenenamiento al exespía ruso Sergei Skripal.

En concreto, Johnson resaltó el amparo recibido por parte del presidente de Francia, Emmanuel Macron, con quien la primera ministra, Theresa May, mantuvo anoche una conversación en la que acordaron una "estrecha colaboración" entre ambos países a medida que avance la investigación del incidente.

El ministro destacó el apoyo que ha mostrado su homólogo alemán, Sigmar Gabriel, y el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson.

Este último declaró ayer tener "plena confianza" en la conclusión a la que llegó ayer el Reino Unido de que existe una "alta probabilidad" de que Rusia esté detrás del ataque a Skripal, de 66 años, y a su hija Julia de 33.

Ambos continúan ingresados en estado "grave" tras estar expuestos a un agente nervioso del tipo "Novichok" -una sustancia química fabricada por Rusia en el pasado- el día 4 marzo en la localidad inglesa de Salisbury.

"Tillerson dejó anoche completamente claro que ve este ataque como parte de un comportamiento maligno cada vez más acentuado de Rusia, que apoya el uso imprudente de armas químicas, desde Siria hasta Salisbury", manifestó Johnson.

May instó ayer al Kremlin a contestar a estas acusaciones, a lo que el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, contestó hoy que Rusia sólo responderá al Reino Unido cuando ese país "cumpla sus obligaciones" de acuerdo a la Convención de Armas Químicas y le entregue una muestra de la sustancia que supuestamente se empleó para el envenenamiento.

Skripal, que era coronel, trabajó para el espionaje militar ruso antes de ser condenado en 2006 a 13 años de prisión por actividades de espionaje para los servicios secretos británicos MI6.

Sin embargo, en 2010 fue puesto en libertad en un intercambio de espías rusos expulsados de Estados Unidos, canje que tuvo lugar en una pista del aeropuerto de Viena, en lo que en su día fue uno de los más notorios desde la época de la Guerra Fría.