Diario Vasco

Madrid, 13 mar (EFE).- Bárbara Lennie se incorpora a la última creación del dramaturgo Pablo Remón, "El tratamiento", donde, por primera vez, se desdoblará en tres personajes para arropar la vida del protagonista, Martín, alter ego de Remón, en un "viaje novelesco y a la vez cinematográfico" que tiene mucho de la vida del autor.

La obra, que se estrena mañana en el Teatro Pavón Kamikaze de Madrid, "es una sátira sobre el mundo del cine y también una reflexión sobre cómo la vida se vuelve ficción y la ficción, vida en el momento en el que ambas se retroalimentan", ha explicado en una rueda de prensa el director y escritor de la obra.

"Es la primera vez que interpreto en una función varios personajes y también la primera que tengo la sensación de sentir que se construye una obra de una forma tan viva y tan directa, porque el texto que leímos la primera vez se ha transformado un montón", ha explicado Lennie, que comparte cartel con la compañía La Abducción (Ana Alonso, Francisco Reyes y Emilio Tomé).

Porque Remón trabaja mucho con los textos, desde la primera idea hasta el libreto final, que va cambiando en los ensayos, hace que la obra "esté viva hasta que estrenamos", ha explicado.

No es un texto autobiográfico, añade Remón, "pero sí muy personal y con mucha mirada mía hacia muchas cosas, cosas que he soltado y volcado después de quince años de profesión".

El encuentro de Lennie con el teatro de Remón y con los actores de La Abducción ha sido para la actriz "el reflejo de un mundo que ya había visto muchas veces en la ficción, pero contado desde un lugar muy personal y con una mezcla de tonos y de géneros que, para mi, es lo más bonito", ha dicho.

"Es difícil definir esta función; no es comedia, no es drama ni comedia dramática, es un cajón", ha señalado Lennie, a lo que su compañero Francesco Carril, también debutante con Remón, añade que, en su opinión, "habla del deseo de hacer, ya no solo cine, sino lo que sea que hagas, que lo hagas con todo tu ser".

La obra trata de "cincuenta temas y de ninguno", explica Remón, porque era eso exactamente lo que buscaba; así, se trata "el paso del tiempo, la crisis de los cuarenta, cómo te encuentras y cómo no, quién eres y quién querías ser, pero como ideas desprendidas de la obra y no al contrario ni como punto de partida".

"Pablo es un gran escuchador", valora Carril, que coincide con Lennie en "lo bonito que es sentirse partícipe de un proceso".

"Es verdad que la función se transforma en los ensayos y estoy agradecida por ello porque tu aportación no siempre ocurre", ha abundado Lennie.

El director ha reconocido que le apasiona "la mezcla de géneros" y el teatro que "bebe de otras formas"; como resultado, dice, la obra "tiene estructura de novela, un poco de muñeca rusa o caja china, con una cosa dentro de otra, y es, en cierto modo, el culmen de otras experimentaciones que hemos ido llevando a cabo en '40 años de paz' y 'Barbados'".

En "El tratamiento", agrega Remón, "la idea es que funcione como un viaje, el que hace el personaje de Martín, un recorrido por el espacio y el tiempo, que tiene algo de novelesco a la vez que cinematográfico", siempre con una estructura "muy musical, muy sinfónica -dice Remón-, hasta con estribillos", elaborada en tres partes, pero no las clásicas de "planteamiento, nudo y desenlace".

"Para mi la obra va ensanchando, girando con la mezcla de temas y tonos, como decía Bárbara. Me encantan las películas que me sorprenden porque te activan como espectador, Almodóvar es un maestro en eso", considera

En cuanto a la escenografía, indica que es como "una caja de recuerdos, un cajón puesto de pie, con la idea de construir la ficción un poco con lo que tienes por casa".

"Lo que muestro es la puerta de atrás del cine. Esta es una profesión complicada, una película es un milagro, la gente no sabe que cualquier película está cuarenta veces a punto de no hacerse. Y esa cosa tan azarosa del cine, tan de circo, tan a punto de, tan de montaña rusa, es lo que he querido traer aquí", ha resumido.

La obra, que se ha preestrenado en Avilés y Vitoria, llega mañana a Madrid y permanecerá en el Pavón Kamikaze hasta el próximo 8 de abril.