Diario Vasco

Varsovia, 15 feb (EFE).- El presidente del Senado de Polonia, Stanislaw Karczewski, ha hecho un llamamiento a los polacos que viven en el extranjero para que informen a las autoridades polacas de cualquier acto o declaración que consideren "antipolaco" o que dañe "el buen nombre" del país.

El llamamiento se ha hecho público a través de la página web del Senado polaco y ha comenzado a distribuirse desde embajadas, consulados y centros culturales de ciudades en las que reside una gran comunidad polaca, según explicaron hoy a Efe desde el departamento de prensa de la cámara alta.

La petición se enmarca en la polémica generada por la ley sobre el Holocausto aprobada por Varsovia, que contempla penas de hasta tres años de cárcel por el uso del término "campos de concentración polacos" o por acusar al país de complicidad en ese genocidio.

La norma ha sido criticada por Estados Unidos pero, sobre todo, por Israel, que considera que intenta "desafiar la verdad histórica" y puede difuminar la complicidad, directa o indirecta, de sectores de la sociedad polaca en los crímenes contra los judíos.

"Durante muchos años los polacos, tanto en el país como en el extranjero, hemos tenido que afrontar injurias sobre 'los campos de exterminio polacos' y que luchar contra las calumnias de complicidad durante el Holocausto, lo cual constituye un insulto a nuestro orgullo nacional", subraya Karczewski en la carta que está colgada, por ejemplo, en la página web de la Embajada polaca en Argentina.

"Les pido que documenten y reaccionen ante las manifestaciones de antipolonismo, el lenguaje y las opiniones injustas, les pido que notifiquen a nuestras Embajadas, Consulados y Cónsules Honorarios todos los casos de difamación de la Nación Polaca", pide el presidente del Senado a sus compatriotas en el extranjero.

Se estima que entre 18 y 20 millones de ciudadanos polacos o de origen polaco residen en el extranjero, principalmente en Alemania, Estados Unidos y Brasil.

Las principales instituciones polacas, controladas por el partido gobernante Ley y Justicia, una fuerza de corte nacionalista-conservador, se han lanzado a una campaña en favor de la nueva ley del Holocausto, necesaria, a su juicio, para defender "la verdad histórica" de Polonia y "el buen nombre y honor de la patria".

Actualmente, el Tribunal Constitucional analiza si la norma contraviene los principios de libertad de expresión, como alegan sus detractores, que consideran que dificultará el trabajo de periodistas e historiadores a la hora de abordar el estudio del Holocausto.