Diario Vasco

Madrid, 15 feb (EFE).- Retratos de Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa o Pablo Neruda, pero también un pie desnudo y polvoriento de una peruana arrodillada y anónima. Baldomero Pestana buscó en muchos lugares la foto perfecta, que al final encontró en la pintura, y el Instituto Cervantes muestra ahora ese recorrido en una exposición.

A la fotografía se dedicó para comer y por devoción este artista nacido en Castroverde (Lugo) en 1917, cuya vida discurrió entre Argentina, Perú y Francia para cerrar el círculo en Galicia en 2015, donde tomó sus últimas fotografías con una cámara digital.

Más conocido en Latinoamérica que en España en su vertiente fotográfica, esta retrospectiva de "un fotógrafo total", en palabras del comisario Juan Bonilla, busca "hacer justicia con él pero también con el mundo, para que conozca su legado", ha explicado hoy a Efe su sobrina política, Carmen Rico.

"Sus retratos no tienen parangón", ha destacado Bonilla. Puso ante su objetivo a un joven Gabriel García Márquez, de pelo negro ensortijado y mirada perdida; a Carlos Fuentes apurando una colilla, a Alfredo Bryce Echenique, a Fernando Arrabal, a Blanca Varela, a Atahualpa Yupanqui y a Dizzy Gillespie, entre muchos otros, con un "ojo visionario" para anticipar al mundo nuevos talentos y con una óptica muy personal de los ya consagrados como maestros.

Pero también fue capaz de plasmar la miseria sin ninguna teatralidad. "Lo indigno son las condiciones en las que vive la gente, no la gente", dijo Pestana tras hacer un reportaje para Unicef.

Los peruanos lo consideran su Cartier Bresson, ha asegurado el agregado cultural de la Embajada de Perú, Alonso Ruiz Rosas, quien ha destacado que entre 1957 y 1967 Pestana supo captar "una Lima que experimentaba una mutación social muy importante, con una migración del campo a la ciudad que generó un gran espíritu de emprendimiento. Fue el retratista de la ciudad".

A lo largo de su extensa carrera, como muestra un legado de 17.000 negativos, también tuvo tiempo de retratar las ciudades como "flâneur" (paseante), gracias a que su mujer, la argentina Velia Martínez, era azafata de vuelo "y eso le permitió viajar por todo el mundo" y recoger en sus fotografías aspectos menos conocidos de las grandes ciudades del mundo, ha comentado Rico.

La exposición "La verdad entre las manos", organizada por el Cervantes y la Xunta de Galicia, reúne más de 150 imágenes y objetos de Baldomero Pestana, "un verso libro, un hombre que buscaba la luz, no el brillo", y tras su paso por Madrid del 16 de febrero al 8 de abril viajará al Museo Centro Gaiás de Santiago de Compostela (del 27 de abril al 2 de septiembre) para después itinerar por centros del Instituto Cervantes, empezando por el de París el 8 de noviembre.

Para la muestra se han descartado los trabajos que el autor consideraba "alimenticios", como los encargos publicitarios, ha explicado la también comisaria Chus Villar, quien ha subrayado que "La verdad entre las manos" es una oportunidad para "mostrar a un gran creador, a un fotógrafo de calle".

Sobre su desconocimiento en España ha explicado Bonilla que "no hizo nada por darse a conocer, le gusta hacer fotos, vivir, era el menos autopromocionado que había, le traía al pairo, no estaba entre sus intereses".

"Si viera esta exposición diría: '¡Qué entusiasmo tiene esta gente'", ha apuntado al respecto Carmen Rico, quien ha animado también a descubrir la biografía de "un verso libre", hijo de madre soltera y criado con familiares, que siempre buscó "la parte positiva de la vida".

Aunque su producción mayoritaria fue fotográfica, finalmente se sintió "más realizado como pintor que como fotógrafo, aunque toda su vida la vio a través de una cámara", según Carmen Rico.