Diario Vasco

Madrid, 15 feb (EFE).- Las personas con Asperger han alzado hoy la voz para decir que son normales, honestas, a las que les gusta trabajar a pesar de que los demás "les den de lado" y han pedido a la sociedad que los escuchen para eliminar barreras y que su integración deje de ser "una quimera".

Lo han hecho en un acto organizado por la Confederación Autismo España, la Confederación Asperger España y la Confederación Española de Autismo (Fespau), con motivo de la conmemoración el próximo 18 de febrero del Día Internacional del Síndrome de Asperger, en el que han participado expertos y personas afectadas.

Este síndrome que han querido aclarar los afectados "no es una enfermedad", consiste en un trastorno del espectro autista en el que el cerebro funciona de forma distinta a la habitual, sobre todo en la comunicación e interacción social.

Las personas con el síndrome suelen tener una capacidad intelectual media e incluso superior a la media, si bien les resulta difícil reconocer y comprender las reglas sociales no escritas, no saben muchas veces cómo relacionarse con los demás y les resulta muy complejo darse cuenta de sus sentimientos.

Aunque puede parecer que no expresan sus emociones o que no tienen en cuenta las de los demás, según explican las Confederaciones, en realidad lo que ocurre es que les resulta muy complejo darse cuenta de cuáles son sus sentimientos y los del resto.

Macarena Barba es una joven diseñadora gráfica de formación que ha vivido en sus propias carnes el rechazo a un trabajo por tener Asperger, tal y como ha expuesto en la jornada que ha abordado el empleo y la vida independiente, y en la que ha insistido en que "es una condición con la que naces, y no es ninguna maldición".

"Somos personas normales, con ganas de querer trabajar, querer ayudar a la gente, y vivimos en una sociedad que por el mero hecho de ser honesto, querer ayudar y querer destacar, se nos deja de lado, no nos considera trabajadores, ni gente con derechos", ha subrayado la joven.

Según ha señalado la responsable de Proyecto contrata TEA, Ana Gil, el 90 % de las personas con TEA no tiene acceso al mercado laboral y el 10 % restante que sí tiene trabajo corresponde a puestos precarios, de corta duración.

De hecho, las Confederaciones que han convocado el acto han elaborado un manifiesto en el que consideran imprescindible una revisión y mejora del sistema de valoración de la discapacidad para estas personas y ayudarles a su inserción laboral.

Y es que, tal y como ha contado la directora técnica de Asperger Madrid, Araceli Martín, se han reducido los porcentajes de discapacidad que están recibiendo las personas afectadas, y en otros casos les son denegados el certificado de discapacidad.

La dificultad está, ha explicado Martín, en que las virtudes que tienen las personas con Asperger pueden esconder en una valoración de la discapacidad las "verdaderas dificultades" que tienen en su acceso al mundo laboral, con lo que no se les da el apoyo que necesitan.

En el manifiesto, las Confederaciones de afectados reivindican la suma de esfuerzos para que el desempeño de un oficio y la independencia de las personas con Asperger adultas "no sigan siendo una quimera o fantasía irrealizable".

Los afectados piden, asimismo, a las administraciones un esfuerzo que garantice los apoyos que precisan estas personas y sus familias avanzando en el ejercicio de sus derechos y posibilitando que también "la comunidad a la que pertenecen se pueda beneficiar del gran talento, originalidad y creatividad que desean compartir con los demás".

En el acto, Jesús Ignacio Garza, otro joven con Asperger y licenciado en derecho y economía, ha tomado la palabra para insistir en que la sociedad les excluye "por tener una serie de características" y la mejor manera, ha dicho, de evitar la exclusión es "concienciar a la gente" y romper "las barreras".

Entre otros, también ha intervenido el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Mario Garcés, quien ha destacado a los afectados que tienen "una capacidad maravillosa".